16 de diciembre de 2011

Hoy ha muerto Christopher Hitchens, uno de los críticos más feroces y vociferantes de las religiones en las últimas décadas.

Por lo que sé, Salman Rushdie era amigo suyo (aparece junto con Stephen Fry, Martin Amis o Richard Dawkins, entre otros, en este debate [que aún no he visto] al que Hitchens, ya gravemente enfermo, no pudo acudir el mes pasado y que acabó convirtiéndose en un homenaje a su figura). Al conocer la muerte de Hitchens, me ha venido a la kabeza este texto de Rushdie contra las religiones que puse aquí hace ya mucho tiempo, dirigido al habitante seis mil millones del planeta*: «Imagina que el cielo no existe» ("...y de inmediato verás el cielo abierto").

Voilà un par de extractos:

"A medida que los conocimientos humanos han ido aumentando, también se ha vuelto evidente que todas las historias religiosas sobre cómo hemos llegado aquí son, sencillamente, falsas. Eso es, finalmente, lo que todas las religiones tienen en común. No lo entendieron bien. No hubo ni revolvimiento celestial, ni danza del Creador, ni vómito de galaxias, ni antepasados serpientes o canguros, ni Valhalla, ni Olimpo, ni seis días de creación seguidos de uno de descanso. Falso, falso, falso.

"Sin embargo, hay un punto que resulta de lo más extraño. La falsedad de los relatos sagrados no ha disminuido en lo más mínimo el fervor de los devotos. Más bien, la sandez total y desfasada de la religión lleva a sus adeptos a insistir con mayor estridencia aún en la importancia de la fe ciega."


[...]

"Las sabidurías antiguas son las tonterías modernas. Vive en tu propio tiempo, usa lo que sabemos y, cuando crezcas, puede que por fin la especie humana crezca contigo y deje de lado las cosas infantiles. Como dice la canción, it's easy if you try («es fácil si lo intentas»). En cuanto a moralidad, la segunda gran pregunta (¿cómo vivir?, ¿qué está bien y qué está mal?) se reduce a tu disposición a pensar por ti mismo. Sólo tú puedes decidir si quieres que los sacerdotes te dicten las leyes, y aceptar que el bien y el mal son algo externo a nosotros mismos. A mi entender, la religión, incluso en su forma más sofisticada, infantiliza esencialmente nuestro yo ético al establecer unos árbitros morales infalibles y unos tentadores inmorales irredimibles por encima de nosotros; los padres eternos, buenos y malos, brillantes y oscuros, del reino sobrenatural."


:)

* Leo aquí que este texto aparece precisamente en un libro editado por Hitchens titulado The Portable Atheist: Essential Readings for the Non-Believer.

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