Mostrando entradas con la etiqueta desvarío genuino. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta desvarío genuino. Mostrar todas las entradas

21 de noviembre de 2011

Natural-born blogger

Alguien me preguntó recientemente si no había cosas que no escribía aquí. Diría que, con la elegancia que me caracteriza (...), logré salirme por la tangente sin responder, pero la verdad es que, pese a lo que pueda parecer (van más de cincuenta entradas en apenas tres semanas), hay cada vez más cosas que me gustaría poner en este blog pero que acabo descartando porque me falta valor para hacerlo o me puede el pudor.

Así que, como ni siquiera el guasap me basta, he tomado el único camino posible para todo natural-born blogger que se precie: empezar otro blog. Secreto, bien sûr (ya no tanto; qué le vamos a hacer, cierto exhibicionismo es imprescindible para ser un buen nbb), aunque quizá, con suerte, algún día lo lea alguien más que yo. E incluso, ya puestos a pedir, me responda.

Pero de momento alterno entre los dos. Por si alguien no lo había notado, lo aclaro: las polladas las pongo aquí; las entradas sentidas, brillantes, verdaderas, en el otro. Of course.
Otra más de mis cositas: a veces (como ahora mismo...) escribo solo para que mis escasas pero fieles lectoras encuentren algo nuevo cuando vuelven por aquí.

Abro el editor de Blogger y me pongo a soltar cualquier cosa que se me pase por la kabeza; le doy vueltas, lo edito, muchas veces lo borro entero y vuelvo a empezar, otras incluso lo abandono por completo y vuelvo a lo que tengo que hacer (blogging as a higher form of procrastination), pero algunas veces acaba saliendo algo mínimamente decente (no es el caso hoy, sorry, pero lo voy a publicar de todas formas :). Y me quedo tan a gusto pensando que la próxima vez que alguna de vosotras esté aburrida en su curro, a media mañana de este lunes de resaca electoral (telita marinera, by the way), se meterá aquí y se encontrará este mensajito que no dice mucho más que "estoy aquí", "seguimos hablando" (vale, mejor dicho "sigo hablando"...).

Pues eso, que os sea leve la mañana :)

16 de noviembre de 2011

Aviso a mis infatigables lectoras:

La previsión para hoy incluye una alta probabilidad de aguacero de desvaríos. Me he despertado hace un ratito y, mientras mi cuerpo se revolvía presa de las agujetas, mi kabeza ya estaba pensando unas cuantas polladas que poner aquí.

Bear with me.

Gay bear, of course.

14 de noviembre de 2011

Hiding in plain sight

Mucha gente cree que a los jóvenes no les importa su privacidad, que son unos completos exhibicionistas, que se dedican a retransmitir en las redes sociales su vida en directo con todo lujo de detalles.

Yo, que ya ni aunque quisiese podría considerarme joven (de esos :-), y que tengo mucho de exhibicionista, sin embargo creo que quienes así piensan están muy equivocados.

Como también lo está quien piense (como a veces me pasa a mí) que lo importante de mi vida está en este blog. Como diría Leonard, salvando las insalvables distancias, este blog es, en todo caso, la ceniza de mi vida, los restos que quedan cuando se consume.

Mi vida de verdad está en otra parte.

En el whasssap* guasap**.

:-P


* Con tres eses porque yo soy de Madrí, ¿vale?

** Ver comentario de g. más abajo.

12 de noviembre de 2011

3 de noviembre de 2011

Pocas cosas me gustan tan poco como el provincianismo, que asocio a la ignorancia, la estrechez de miras y un cierto complejo de inferioridad (hala, eso pa' empezar). Y menos me gusta aún descubrirlo en mí, como me pasa con bastante frecuencia, sobre todo cuando leo o escucho cosas sobre Estados Unidos.

El ejemplo más reciente (de hecho, he dejado a medias el podcast para escribir esto) es una una gilipollez (lo cual dice bastante de mí), pero en cierta parte de mi kabeza resulta inconcebible que alguien le haga una entrevista de tú a tú a Tom Waits, como la que estaba escuchando hace un momento, de Terry Gross en el programa Fresh Air, de la NPR.

Para mí, Waits pertenece a un territorio mítico, onírico, irreal; no concibo que hace un par de días estuviese hablando con Gross tan tranquilamente sobre su último disco (acabo de enterarme, por ejemplo, de que el sonido que se escucha al principio de la canción Kiss me, que parece el siseo de un disco de vinilo, proviene en realidad de una barbacoa de pollo), como si fuese una persona como cualquier otra.

En fin.

La entrevista no tiene desperdicio, by the way. En un momento dado, Waits le hace una muestra de los ejercicios con los que prepara su voz para los conciertos (¡tremendo!). Y está llena de perlas como esta, en la que responde a una pregunta sobre cómo lleva el envejecer:

"I guess I've always lived upside down when I want things I can't have. My wife actually thinks I have a syndrome called Reality Distortion Field. It's kind of like drugs, only you can't come back from it. Reality Distortion is almost a permanent condition. Things come in and they go out: Presto, chango! To a certain extent, I did that with myself. As a kid, I did want to be an old-timer, since they were the ones with the big stories and the cool clothes. I wanted to go there. Now, I guess I want to bring that with me and go back in time."

30 de octubre de 2011

No se trata de dosificarse, de darse poco a poco para mantener la curiosidad y el interés del otro (nada más tonto que querer resultar "misterioso"), se trata de que el otro (la otra, hablemos bien) nos obligue a darlo todo, incluso lo que ni siquiera sabíamos que teníamos dentro.

28 de octubre de 2011

In the mood for Dayna

Como tantas veces, me siento ante el teclado como quien se recuesta en el diván del psicoanalista. Pero esta vez sé de antemano que no voy a hablar. Y no es que no tenga cosas que contar, sino que no sé cómo contarlas y no estoy dispuesto a hacer el esfuerzo de buscar la manera. Así que simplemente me siento aquí, con la lata de birra al lado y me quedo mirando la pantalla, pensando en lo mucho que me gustaría ser capaz alguna vez (¡aunque fuese solo una!) de escribir lo que siento, lo que pienso, y no volver a experimentar la frustrante sensación de que apenas balbuceo, de que me quedo en la superficie (o de que no consigo llegar a ella, desde las profundidades de mi grankabeza...).

En fin, menos mal que he quedado en un rato y me airearé un poco.

Entretanto, me pongo música.

I lost all my faith in love on those stairs that November
I know it meant a lot at the time, now I can barely remember...

De la que os habéis librado.

20 de junio de 2011

Cada cierto tiempo, entro en el estado en que estoy ahora: necesito escuchar música nueva.

El problema es que en realidad no busco música muy nueva, muy diferente de la que ya conozco, sino pequeñas variaciones de alguna de las cosas que me gustan.

Lo ideal para mí, muchas veces, sería que alguno de los dioses (y diosas, claro) de mi Olimpo musical sacara nuevo disco y pudiese dedicar unos días a empaparme de él. Pero esto no sucede muy a menudo, claro. O a veces no es eso exactamente lo que me pide el cuerpo (por ejemplo, Eilen Jewell acaba de sacar disco y aún lo he escuchado poco, pero no es eso lo que busco).

Lo que quiero es una mezcla entre Steve Earle (sigo con la cancioncita entre ceja y ceja) y Hayes Carll, con un toque de Lucinda Williams, por ejemplo. Y de Leonard Cohen, ya puestos a pedir.

Uno pensaría que, en esta época de sobreabundancia de contenido y herramientas cada vez más sofisticadas para el filtrado y la recomendación, habría alguna forma de encontrar algo lo más parecido posible a eso (sé que es bastante pedir, que lo que busco es muy probablemente imposible), pero yo no lo consigo.

Lo cual me lleva a empezar la semana escribiendo diarreas como esta.

Hala :)

27 de abril de 2011

"El que no inventa no vive"

No os dejéis engañar por las apariencias, queridas lectoras.


Tras la fachada inofensiva de la señora Matute, supuestamente una anciana frágil y despistada, se oculta sin duda un ser cruel y despiadado.

¿Cómo explicar si no que, habiendo yo escrito esta mañana lo que he escrito, venga ella, a santo de no se sabe bien qué, a decir que "el que no inventa no vive"?

Arj.

22 de octubre de 2010

Tensiones

Aunque el cuerpo no ha tenido el descanso que necesitaba (sin motivo, llevo dos horas despierto), tengo la kabeza disparada ("la zona erógena por excelencia es el cerebro", escribí hace un rato en Facebook, y no estaba pensando (sólo...) en sexo).

Se me ocurre de repente que a las personas, más que muchas otras cosas, nos definen nuestros conflictos inconclusos, nuestras tensiones internas irresueltas: somos un campo de batalla donde se enfrentan en una lucha sin fin nuestros anhelos y nuestras realidades (whatever that means...). Hala.

No es nada especial, supongo que nos pasa a casi todos, pero de pronto he tenido plena conciencia de la tensión que hay en mi kabeza (donde vivo, by the way), entre lo que quiero hacer, saber, sentir, y lo que realmente hago, aprendo, siento. (Si me pusiese cínico, y no es ni mucho menos donde ando, remataría la idea con esta frase de una canción de Sabina: "lo que iba a ser, la mierda que ha sido.")

Estoy en la cama, escuchando el último episodio de Rebooting the News (friquiiii, I know), el podcast semanal de Jay Rosen, profesor de periodismo en NYU, y David Winer, un crack del que ya he hablado más veces aquí, dedicado al futuro del periodismo (the rebooted system of news). Y siento otra tensión, la que existe entre el metódico y (relativamente) moderado Rosen y el desbarrante e intencionadamente provocador Winer,  de la que surgen chispas de inteligencia, ideas a medio moldear que van puliendo entre los dos, a veces sin llegar a entenderse mutuamente, en general consiguiendo darles suficiente forma para que yo alcance a entenderlas.

Un ejemplo: hace unos días, Winer escribió en su blog un post titulado The enemy of progress is complexity; un par de días antes, habría escrito otro bajo el epígrafe Our civilization doesn't scale, en el que, entre otras cosas, arremetía contra la tendencia conservadora (que también se da en gran parte de la izquierda, añado yo, porque me parece que es un rasgo humano muy extendido), que Winer singulariza en los enemigos del "Big Government", de simplificar en exceso la imagen que se tiene y que se da de la sociedad:

Most of the hype from anti-government people are mashups of what President Reagan said to get elected, but had nothing to do with the way he governed. None of the things he said about government could actually work in the world he lived in, and would work even less in the world we live in today. But he didn't try to implement his ideas. He was a pretty normal politician that way. Sure wasn't anything remotely like a prophet.

Honestly, our problem isn't government, it's the huge number of people on the planet, multiplied by the complexity of the lives we lead.

Habiendo leído este segundo post, al encontrame dos días más tarde con el título del primero que menciono, imaginé que Winer se refería de nuevo a la complejidad y al progreso sociales, cuando en realidad estaba hablando del desarrollo abierto de software.

Creo que lo mismo le debió de pasar a Rosen, porque en el podcast que he dejado de escuchar para escribir esto (friqui al cuadrado, I know that too), toma la reflexión de Winer y la traslada al periodismo, mencionando las ideas de Thomas Jefferson, uno de los padres de la patria, respecto a cómo una de las maneras de mantener al pueblo informado e interesado por los asuntos públicos que le conciernen es precisamente evitando que estos lleguen a ser demasiado complejos (Rosen comenta que este es uno de los motivos por los que Jefferson pretendía que la estadounidense continuase siendo una sociedad agrícola, en lugar de una sociedad industrial y urbana).

O en sentido contrario, continúa, nada mejor que este mundo del sistema de crédito global, de las redes de creciente complejidad, para que las "unaccountable elites" que ostentan el poder puedan ejercerlo sin tener que responder de sus actos ante nadie.

NYC día (noche) -2

¿Y si mis crónicos problemas para dormir de un tirón hasta que suene el despertador ;), agravados estos últimos días (noches), significan simplemente que mi cuerpo es tan sabio que se está montando su propio anti jet lag a este lado del Atlántico?

(Ver hora de publicación.)

25 de mayo de 2010

Geek Pride

Qúe mejor día que hoy, Día del Orgullo Friki, para dejar aquí constancia de este problema que tengo y que me tiene en un continuo ay.

(Vaya por delante, antes de que nadie (¿hola?) lo diga, que sé que tengo la suerte de disponer de más tiempo libre que la mayoría de mis amigos. Pero aun así, no me da, no hay manera.)

No consigo manejar, retener, digerir, comprender, la cantidad ingente de cosas interesantes que se me cruzan por delante en Twitter, en Google Reader (cada vez lo uso más; hoy he puesto un widget aquí a la derecha para compartir las cosas que más me interesan), en Facebook (hace tiempo que dejó de ser para mí únicamente un antro de cotilleo y procrastinación), por mucho que las intente atrapar de mala manera: guardando mis tweets favoritos, quemando el Read It Later (fundamental), volviendo a darle vida a delicious... (Y eso que hasta he aprendido a hacer virguerías con el navegador del iPod...)

Pero, pese a la ansiedad que me crea el sentir que se escapan ideas, reflexiones, formas de ver las cosas que me gustaría aprehender, no dejo de disfrutar con la sensación yuxtapuesta de que la mente me funciona, de que la kabeza se me excita.

Hacía tiempo que no me pasaba. Tanto.

15 de marzo de 2010

Mondo friki

Lo dejo escrito por si, una vez que pase esta fase (if ever), mi kabeza hace de las suyas y se me acaba olvidando que en las últimas semanas, en mis ratos de insomnio (o sea, no una, ni dos, ni tres veces), me acuno escuchando cosas como ésta, ésta o ésta:



Y así no sólo consigo dormirme, sino que llego a soñar que aprendo inglés, economía, política y tó de tó.

2 de marzo de 2010

En comparación con la tarde de ayer, la de hoy no me ha acabado de gustar.

Creo que acabo de descubrir algo importante (exclusivamente para mí y mis circunstancias, por supuesto): tengo que dejar que la arena se me escape entre los dedos, que el agua del río pase sin fin frente a mí.

Siempre habrá más arena, más agua, y tratar de atraparla sólo me provoca frustración y angustia.

Estoy fatal, lo sé.

13 de febrero de 2010

En busca de la atención perdida

Supongo que el problema es mío y viene de antiguo, pero con Internet se ha agravado hasta extremos realmente preocupantes.

Recuerdo los tiempos de la carrera (bueno, yo no los recuerdo mucho, pero me ayudan a recordarlos), cuando podía pasar horas enteras concentrado, sin distracciones: a solas con mi discman, mi cargamento de discos de jazz, mis libros de lo más apasionante (métodos matemáticos para la física, mecánica cuántica, óptica electromagnética, y en ese plan), aunque estuviese en una biblioteca llena de gente y tuviese los sentidos disparados (comme d'habitude).

Y sin embargo ahora soy incapaz de controlar esta avalancha de información que se me viene encima. (Aunque, como piensa Clay Shirky, es posible que el problema no esté en la cantidad de información, pues siempre ha habido mucha más de la que cualquiera podría digerir, sino en que los filtros tradicionales que nos enseñaron para racionarla ya no sirven.)

Reconozco que lo vivo con angustia (¿angustia yo?). Desde hace años, ya lo he dicho mil veces, compro muchos más libros de los que leo. Pero es que últimamente ni siquiera los empiezo. Y eso me hace sentir mal.

Quiero encontrar la manera de organizarme, limitar los estímulos, asumir de una jodida vez que no puedo saberlo todo de todo (ni siquiera de esa manera tan superficial en que llego alguna vez a saber algo de algo) y recuperar la atención perdida.

¿Alguna sugerencia?

3 de febrero de 2010

Como me pasa de vez en cuando, tengo ganas de escribir pero nada interesante que contar (ni siquiera sin palabras...), así que voy a desvariar un poco.

Estoy desconectado, lejos de mí (y de los demás). Going through the motions. No me gusta.

No me encuentro del todo bien físicamente, pero no me decido a ponerme las pilas, get back to the basics: cuidar lo que como, hacer ejercicio, conseguir dormir bien (hoy, como muchos días, abrí los ojos a las 5. Menos mal que ya no era 2 de febrero de nuevo ;).

Pero en un par de días estaré de vuelta, mucho tiempo después, en mi playa.  Y esta vez no voy solo, sino en estupenda compañía.

Hay ganas.

28 de enero de 2010

Identidad

Aprovecho que me he quedado sin música para escribir algo sobre lo que pienso a menudo:

Es muy común oír a la gente quejarse de que la sociedad nos impone sus normas, nos etiqueta, nos clasifica, nos limita, no nos deja ser como queremos ser.

No niego que existan, en absoluto, pero creo que tanto o más que esas barreras externas pesan las que nos imponemos a nosotros mismos. Para bien y para mal.

Para bien, porque son esas concepciones que tenemos de cómo somos las que nos permiten en ocasiones defender nuestra dignidad: "yo no me merezco esto".

Para mal, y esto es lo que me interesa más, porque esas ideas preconcebidas sobre lo que somos (o, sobre todo, lo que no somos), esa insistencia en pensar que nuestra identidad es algo fijo, estático, y no algo dinámico, fluido, vivo, pueden hacer que nos perdamos cosas: "yo no soy así", "a mí eso no me va", "yo eso no puedo hacerlo".

A mí, que muchas veces me dejo arrastrar por esta forma de pensar, me gusta llevarme sorpresas conmigo mismo.

Y últimamente me he llevado más de una.

Je.

14 de enero de 2010

No tengo nada que contar, pero sí ganas de escribir.

Escribir en gruñidos, gemidos, olores, caricias.

Y después caer rendido.