2 de marzo de 2010

En comparación con la tarde de ayer, la de hoy no me ha acabado de gustar.

Creo que acabo de descubrir algo importante (exclusivamente para mí y mis circunstancias, por supuesto): tengo que dejar que la arena se me escape entre los dedos, que el agua del río pase sin fin frente a mí.

Siempre habrá más arena, más agua, y tratar de atraparla sólo me provoca frustración y angustia.

Estoy fatal, lo sé.

A banda

No sé qué tiene esta canción, pero cada cierto tiempo me sorprendo silbándola:

El mito de la pureza (de nuestros orígenes mestizos)

Una vez más, Ruiz Soroa, en su artículo del otro día en El Correo, El mito de la pureza, expresa con mucha más precisión, lleva más lejos, ideas a las que de vez en cuando les doy vueltas.

Por ejemplo, el mito de nuestros orígenes puros: él se refiere al País Vasco, donde el asunto es aún más sangrante por la insistencia enfermiza del nacionalismo en la pureza incontaminada de un Pueblo Vasco con 7000 años de historia, pese a que todos los datos (Soroa pone unos cuantos ejemplos basados en la procedencia de los apellidos de los ciudadanos vascos) demuestran que es una falacia.

También comenta que el mismo tipo de ceguera interesada se produce en Latinoamérica, donde lo políticamente correcto es renegar de la parte europea, española, de su ascendencia, que se tiene por una contaminación transitoria de las esencias indígenas americanas.

Pero lo mismo pasa en España en su conjunto, donde el mito en este caso toma la forma de unos orígenes exclusivamente cristianos en los que apenas quedarían rastros de la invasión musulmana o de la herencia judía. Hablamos de "nosotros" al referirnos a los cristianos de la Reconquista y utilizamos la tercera persona para los musulmanes y los judíos, cuando debería ser evidente para cualquiera que deje de lado las anteojeras ideológicas que tan "nuestros" (o, según se mire, tan ajenos) son unos como otros, que nuestra "identidad" no es sino la mezcolanza, al fuego lento de los siglos de convivencia, de, al menos, esas tres tradiciones culturales.

Hala.

1 de marzo de 2010

Afinando

Tarde aprendiendo Drupal. Con musiquilla de fondo.

Tranquilidad. Casi alegría.

Qué fácil puede ser todo cuando el detector está en on.

Y más fácil aún si suena esto:



(Que para mí, por razones que no vienen al caso, es prácticamente sinónimo de sexo :-P)

Built-in bullshit detector

Cómo me gustaría tener en la kabeza ese detector innato de gilipolleces del que habla Muñoz Molina en su artículo del sábado en Babelia.

Pero no sólo para evitar decirlas (escribirlas), sino para dejar de pensarlas.

Mucho mejor me iría.