31 de mayo de 2010

Lo que me habría gustado saber a los 18


Stephen Fry: What I wish I'd know when I was 18 from Peter Samuelson on Vimeo.

(Vía openculture.com)

Stephen Fry ya me caía bien antes de escuchar este vídeo. Ahora aún más.

[25:40]

...most of us feel different ...in teenage in particular, but almost all throught life of certain people there is this tension. On the one hand, you want to belong, you want to be a part of the tribe, you want to enclosed in a community and feel the friendship and all the fellowship of being connected. And another part of one wants to stand alone, and be an individual who is utterly different from everyone else, "they're the tribe, they are the muddy philistines, and I'm the artistic, sensitive soul". So you want to be a part of the tribe but you also want to be apart from the tribe. And there is that pull that I think gives us enormous creative tension. [...] It's that spark of electricity that makes people creative. It's their desire to be absolutely unique but also to their desire to belong.

[31:04]

I suppose the thing I would most have liked to have known, or to be reassured about, is that, in the world, what count more than talent, what counts more than energy, or concentration, or commitment, or anything else, is kindness.

And, the more in the world that you encounter kindness, and cheerfulness, which is this kind of amiable uncle or aunt, just the better the world always is. And all the big words: Virtue, Justice, Truth... are dwarfed by the greatness of kindness.

26 de mayo de 2010

Amor y (no) porno

Ayer, en una comida de hombres para despedir al crack de JM, asimilando las enseñanzas de nuestro común maestro A, hablamos una vez más de mujeres.

Estuve tentado ayer, al empezar a escribir este post al que tantas vueltas le estoy dando (más técnicas, con Google Wave, que de contenido), de contar algún detalle sobre la conversación, aun arriesgándome a romper el ancestral pacto de silencio que nos obliga a nosotros (los hombres) a no desverlarles jamás a ellas (vosotras) el contenido de conversaciones como ésa ;-).

Finalmente, el desvarío tomó otros derroteros y me centré en lo que me había llevado a escribir in the first place: el vídeo de Cindy Gallop titulado Make love not porn (Haced el amor, no porno) que encontré en fora.tv, uno de mis inagotables filones de conocimiento (¿quizá alguna vez sabiduría?).


Creo que el vídeo me llamó tanto la atención precisamente porque enlazaba con algo de lo que habíamos hablado en el restaurante (o, más precisamente, sobre lo que yo siempre pienso, aunque no siempre digo, cuando hablo de mujeres): la suerte que tenemos, en esta época que nos ha tocado vivir, de poder mantener, con todas sus limitaciones y tensiones, relaciones de igual a igual entre hombres y mujeres; o mejor, entre un hombre y una mujer.

En fin, que el discurso, breve, directo y sin tapujos de Cindy Gallop me impresionó.



[Si el vídeo incrustado no carga, como me pasa a mí, podéis verlo pulsando aquí o en el enlace del párrafo siguiente.]

Con más tiempo, me dedicaría a trascribirlo entero (ver más abajo), aunque el título es bastante explícito por sí solo.

Ése es también el nombre de su sitio web, makelovenotporn.com, de donde he sacado este pantallazo y donde hay varias comparaciones como ésta entre el mundo del porno y el mundo real:



Aunque espero que el texto de la imagen resulte suficientemente obvio para much@s (si no, mal vamos... ;-), lo que con lenguaje claro y directo transmite Gallop es que, en esta época en que el porno duro está más accesible que nunca a través de Internet, y en que los jóvenes empiezan a verlo a edades cada vez más tempranas, si los adultos no les enseñamos la diferencia entre lo que esas películas muestran (fantasías de hombres, para hombres, en general evidente y extremadamente machistas) y la realidad de las relaciones sexuales, están abocados a una vida sexual, y por tanto, a una vida emocional, limitada, empobrecida, desgraciada.

Y esto, como bien dice la señora Gallop, no se arregla evitando que accedan al porno, cosa que conviene asumir que es prácticamente imposible, sino sirviendo de contrapeso, educándolos, mostrándoles que esos delirios masculinos, mecánicos, repetitivos, completamente previsibles, poco tienen que ver con la complejidad, la riqueza, la sutileza y la potencia de la forma más intensa que los humanos tenemos de relacionarnos: el sexo.

Mi transcripción (work in progress haciendo pruebas con Google Wave):

25 de mayo de 2010

Strange fruit



Southern trees bear strange fruit,
Blood on the leaves and blood at the root,
Black body swinging in the Southern breeze,
Strange fruit hanging from the poplar trees.

Pastoral scene of the gallant South,
The bulging eyes and the twisted mouth,
Scent of magnolia sweet and fresh,
Then the sudden smell of burning flesh!

Here is fruit for the crows to pluck,
For the rain to gather, for the wind to suck,
For the sun to rot, for the trees to drop,
Here is a strange and bitter crop.

Billie Holiday

Tre-men-da

Geek Pride

Qúe mejor día que hoy, Día del Orgullo Friki, para dejar aquí constancia de este problema que tengo y que me tiene en un continuo ay.

(Vaya por delante, antes de que nadie (¿hola?) lo diga, que sé que tengo la suerte de disponer de más tiempo libre que la mayoría de mis amigos. Pero aun así, no me da, no hay manera.)

No consigo manejar, retener, digerir, comprender, la cantidad ingente de cosas interesantes que se me cruzan por delante en Twitter, en Google Reader (cada vez lo uso más; hoy he puesto un widget aquí a la derecha para compartir las cosas que más me interesan), en Facebook (hace tiempo que dejó de ser para mí únicamente un antro de cotilleo y procrastinación), por mucho que las intente atrapar de mala manera: guardando mis tweets favoritos, quemando el Read It Later (fundamental), volviendo a darle vida a delicious... (Y eso que hasta he aprendido a hacer virguerías con el navegador del iPod...)

Pero, pese a la ansiedad que me crea el sentir que se escapan ideas, reflexiones, formas de ver las cosas que me gustaría aprehender, no dejo de disfrutar con la sensación yuxtapuesta de que la mente me funciona, de que la kabeza se me excita.

Hacía tiempo que no me pasaba. Tanto.

24 de mayo de 2010

Martin Gardner


The Nature of Things / Martin Gardner from Wagner Brenner on Vimeo.

Martin Gardner murió antes de ayer, a los 95 años.

Leer la noticia en el blog de David Weinberger me hizo recordar con cariño los libros de enigmas y juegos matemáticos que mi padre nos descubría a mi hermana y a mí hace tantísimo tiempo.

Hay gente que aprecia la magia del universo, el misterio de vivir. que se deja sobrecoger al pensar en la enormidad, la extraordinaria diversidad, la inabarcable riqueza de todo lo que nos rodea.

Hay gente a quien esta abrumadora sensación le lleva a imaginar dioses, energías, entes sobrenaturales de cualquier ralea.

Y hay gente que no necesita nada más que lo que es, lo que hay, para apreciar la grandeza, la inmensidad de lo que existe.

Tengo la impresión de que Martin Gardner era de éstos.

Me gusta pensar que yo, a mi modesta y extremadamente ignorante escala, también.