28 de enero de 2010

Identidad

Aprovecho que me he quedado sin música para escribir algo sobre lo que pienso a menudo:

Es muy común oír a la gente quejarse de que la sociedad nos impone sus normas, nos etiqueta, nos clasifica, nos limita, no nos deja ser como queremos ser.

No niego que existan, en absoluto, pero creo que tanto o más que esas barreras externas pesan las que nos imponemos a nosotros mismos. Para bien y para mal.

Para bien, porque son esas concepciones que tenemos de cómo somos las que nos permiten en ocasiones defender nuestra dignidad: "yo no me merezco esto".

Para mal, y esto es lo que me interesa más, porque esas ideas preconcebidas sobre lo que somos (o, sobre todo, lo que no somos), esa insistencia en pensar que nuestra identidad es algo fijo, estático, y no algo dinámico, fluido, vivo, pueden hacer que nos perdamos cosas: "yo no soy así", "a mí eso no me va", "yo eso no puedo hacerlo".

A mí, que muchas veces me dejo arrastrar por esta forma de pensar, me gusta llevarme sorpresas conmigo mismo.

Y últimamente me he llevado más de una.

Je.

No hay comentarios: