No os dejéis engañar por las apariencias, queridas lectoras.
Tras la fachada inofensiva de la señora Matute, supuestamente una anciana frágil y despistada, se oculta sin duda un ser cruel y despiadado.
¿Cómo explicar si no que, habiendo yo escrito esta mañana lo que he escrito, venga ella, a santo de no se sabe bien qué, a decir que "el que no inventa no vive"?
Arj.