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22 de junio de 2011

Menos siempre es más

No hay en el mundo cosa tan bien escripta que tornada a reveer por el que la escrivió,
no halle que polir, que corregir, que añadir y aun que quitar.



Escuchando a Kris Kristofferson en su cumpleaños, en particular sus últimos discos, totalmente straight and to the point, vuelvo a ser consciente de algo que pienso a menudo: la gente, en general, escribe de más.

Yo el primero, claro. Cuando reviso alguna de las cosas que escribo, aquí o donde sea, lo más habitual es que acabe acortando, limpiando el texto de excrecencias, de palabras superfluas sin otro valor que servir como muletas en que apoyarse.

De hecho, muchas veces, cuando leo a gente que me parece que escribe de más, lo que pienso es que en realidad no saben (sabemos) escribir, que no manejan el idioma, no son capaces de hacerle decir lo que quieren con el menor número de palabras posible.

Dos ejemplos más de lo que es para mí escribir bien, muy distintos entre sí y también de Kristofferson: Muñoz Molina e Idea Vilariño (insuperable en precisión concisión y parquedad).

26 de mayo de 2011

Decir arj

Decir no
Decir no
decir no
atarme al mástil
pero
deseando que el viento lo voltee
que la sirena suba y con los dientes
corte las cuerdas y me arrastre al fondo
diciendo no no no
pero siguiéndola.

Idea Vilariño

(Me salto otra vez mi regla y repito.)

25 de mayo de 2011

¿Era sentir?



O, con otras palabras (...):

Tal vez no era pensar, la fórmula, el secreto,
sino darse y tomar perdida, ingenuamente,
tal vez pude elegir, o necesariamente,
tenía que pedir sentido a toda cosa.
Tal vez no fue vivir este estar silenciosa
y despiadadamente al borde de la angustia
y este terco sentir debajo de su música
un silencio de muerte, de abismo a cada cosa.
Tal vez debí quedarme en los amores quietos
que podrían llenar mi vida con un nombre
en vez de buscar al evadido del hombre,
despojado, sin alma, ser puro, esqueleto.
Tal vez no era pensar, la fórmula, el secreto.
sino amarse y amar, perdida, ingenuamente.
Tal vez pude subir como una flor ardiente
o tener un profundo destino de semilla
en vez de esta terrible lucidez amarilla
y de este estar de estatua con los ojos vacíos.
Tal vez pude doblar este destino mío
en música inefable. O necesariamente...

Idea Vilariño

Todo es muy simple

Todo es muy simple mucho
más simple y sin embargo
aun así hay momentos
en que es demasiado para mí
en que no entiendo
y no sé si reírme a carcajadas
o si llorar de miedo
o estarme aquí sin llanto
sin risas
en silencio
asumiendo mi vida
mi tránsito
mi tiempo.

Idea Vilariño

21 de marzo de 2011

¡Viva la poesía!

Me acabo de enterar de que hoy es el Día Mundial de la Poesía (todo con mayúscula, para que parezca mucho más serio).

Me pongo a repasar lo que he ido poniendo en este blog bajo la etiqueta "poesía" a lo largo de más de cinco años ya: creo que refleja lo más hondo que hay en mí, lo que soy, lo que no soy, lo que anhelo, lo que me conmueve, lo que me duele, lo que me hace llorar.

Quiero poesía. Necesito poesía en vena. Pero no las cursiladas aparentemente brillantes y profundas que se disuelven instantáneamente como azucarillos. 

Quiero poesía de la buena, de la de verdad. De la que duele porque nos arranca la venda de los ojos, de la piel, del alma.

La poesía no necesita palabras, pero reconozco que a mí me impresiona y sobrecoge especialmente cuando está escrita utilizando la expresión precisa, justa.

Como la que escribe Idea Vilariño:

Tal vez no era pensar
Tal vez no era pensar, la fórmula, el secreto,
sino darse y tomar perdida, ingenuamente,
tal vez pude elegir, o necesariamente,
tenía que pedir sentido a toda cosa.
Tal vez no fue vivir este estar silenciosa
y despiadadamente al borde de la angustia
y este terco sentir debajo de su música
un silencio de muerte, de abismo a cada cosa.
Tal vez debí quedarme en los amores quietos
que podrían llenar mi vida con un nombre
en vez de buscar al evadido del hombre,
despojado, sin alma, ser puro, esqueleto.
Tal vez no era pensar, la fórmula, el secreto.
sino amarse y amar, perdida, ingenuamente.
Tal vez pude subir como una flor ardiente
o tener un profundo destino de semilla
en vez de esta terrible lucidez amarilla
y de este estar de estatua con los ojos vacíos.
Tal vez pude doblar este destino mío
en música inefable. O necesariamente... 


Decir no
Decir no
Atarme al mástil
Pero
Deseando que el viento lo voltee
Que la sirena suba y con los dientes

Corte las cuerdas y me arrastre al fondo
Diciendo no no no

Pero siguiéndola.

O la de Jaime Sabines:

Tú tienes lo que busco, lo que deseo, lo que amo,
tú lo tienes.
El puño de mi corazón está golpeando, llamando.
Te agradezco a los cuentos,
doy gracias a tu madre y a tu padre,
y a la muerte que no te ha visto.
Te agradezco al aire.
Eres esbelta como el trigo,
frágil como la línea de tu cuerpo.
Nunca he amado a mujer delgada
pero tú has enamorado mis manos,
ataste mi deseo,
cogiste mis ojos como dos peces.


O la de Leonard Cohen:

You'll go your way
I'll go your way too


O la de Ángel González:

Y ahora,
con el alma vacía como tantas
veces,
contemplo el lento paso de los días
que me empujan no sé hacia qué destino
oscuro, presentido
ya sin curiosidad. Es aburrido
saber y no saber, equivocarse
y acertar. También estar seguro
es tan insoportable en muchos casos
como dudar, como ceder, como desmoronarse.

Seguro, a salvo, ahora
que ya pasó el dolor,
observo la zozobra lo mismo que una estela
fundida a mis espaldas
con el espeso limo
de los sucesos cotidianos, dados
- antes de ser recuerdos - al olvido.
La indiferencia ante la propia suerte
no es mejor compañera que la angustia,
ni mi sonrisa
(cuando el azar nos pone,
-------------------------viejo amor,
------------------------------------frente a frente)
representa otra cosa que la ausencia
de algún gesto más justo
para significar la seca, dolorosa,
irreparable pérdida del llanto.


O de Joaquín Sabina, claro:

El moño, las pestañas, las pupilas,
el peroné, la tibia, las narices,
la frente, los tobillos, las axilas,
el menisco, la aorta, las varices.

La garganta, los párpados, las cejas,
las plantas de los pies, la comisura,
los cabellos, el coxis, las orejas,
los nervios, la matriz, la dentadura.

Las encías, las nalgas, los tendones,
la rabadilla, el vientre, las costillas,
los húmeros, el pubis, los talones.

La clavícula, el cráneo, la papada,
el clítoris, el alma, las cosquillas,
ésa es mi patria, alrededor no hay nada.



Feliz día mundial de la poesía (con minúsculas bien pequeñas), queridas lectoras.

:)

18 de marzo de 2011

18 de junio de 2010

Palabras

Ayer volviendo de Toledo tras un tiempo de abstinencia me dio por escuchar a Leonard.

Y sentí con más fuerza algo que vengo notando desde hace un tiempo: mi vida está últimamente llena de prosa, me falta poesía.

No es necesariamente algo malo (prosa significa información, conocimiento, y eso me gusta mucho), pero hay momentos, como ayer al escuchar Coming back to you tras conocer a la pequeña A, la hermosa niña de R&A, en que no dejo de echar en falta descubrir y disfrutar voces, como Sabines o Idea, que me remuevan, que me conmuevan.

10 de enero de 2010

Idea Vilariño o la memoria de mañana

La poesía de Idea Vilariño es única en la lengua castellana por su temblor austero. Y mucho más. Hay quienes la dividen en etapas, pero su voz desde el inicio ha convocado a la memoria y la esperanza. Insiste en el arte de no dejarse morir, ese vértigo que sabe que va a morir.

Ha vagado por los arrabales en ruinas del amor para encontrarlo en cada piedra. ¿Con qué comparar esa lealtad a lo que no se sabe y no se puede negar?

Su poesía nos deja entrar, pero no salir. No hay trucos ni espejismos, hay espejos. Hace la memoria de mañana y funda un destino en la lengua. No informa, encuentra y logra que el otro participe en el encuentro. Internarse en ella es como tocar en vez de oír o ver “las materias desgarrantes”. Más que comunicación, hay comunión. El otro descubre en ella un espacio ignorado de sí mismo, ya bautizado para siempre con las palabras de Idea que lo develaron.

Despierta lo que dormía en cada quien, le abre tierras que no sabía que tenía y por eso no sabía tener. Las inunda empujada por un hambre feroz e inexplicable en movimiento perpetuo. Es decir, tiene confianza en avenidas posibles de infinito.

Buscar lo que ha muerto para que no se muera es una ética de la memoria. Es la ética de esta poesía. Es la estética de una escritura impecable que emociona y “hace brotar la fuente de la roca”, como quería Reverdy. Una escritura que sueña y por eso está perfectamente despierta.

En la búsqueda de sus vértigos busca a todos y a cada uno de nosotros. ¿Somos sus vértigos? ¿Así le somos?

¿Qué nos mueve esta poesía? No enseña, nos hace ver lo que lo que no está allí.

Las mujeres al descender de su espejo antiguo
te dan su juventud y su fe
y una claridad, el velo que arrastra
a ver secretamente el mundo sin ti.

Paul Eluard

Así es esta poesía. Lleva las palabras a la verdad y nos arrastra a ver el mundo sin nosotros.

El fulgor que nace de la cicatriz de sus palabras aleja la desdicha. Es una hazaña del dolor.

El envés indeseado y terrible del amor, esa bestia negra que aparece en sus vacíos es derrotada por esta poesía. Mata a esa bestia una desesperación en estado de delirio. ¿No alumbra acaso el dolor del amor? ¿Y qué otro cielo que el amor tiene la poesía? Amor y poesía se dan mutuamente razón de su existencia.

¿Y ese extraño misterio de ser en la palabra y ser fuera de de ella al mismo tiempo? ¿Sobre cuánto valor y dignidad esta poesía se levanta? Idea Vilariño da todo sin conservar nada. Esto que algunos llamarían martirio es heroísmo, no el heroico -más supuesto que real- de los campos de batalla, sino el humilde de un hacer que quien lo hace sabe inexpresable. Perseguir la palabra para dar sin pedir.

Como toda gran poesía, ésta abre sus puertas nunca dichas. El poeta crea lo que no es, lo saca del vacío donde flota y así da forma a lo que no tiene voz. ¿Pero qué voz es la de Idea? No está rota : es una pese todas las rupturas porque crea otras nuevas y les da palabra. “Nombrar alcanza”, dice. Y nombra con rigor, con una difícil sencillez que entraña el despojo más extremo. Esta poesía es una palabra de hueso a la intemperie, calcinada por los soles del amor y del dolor. ¿O es un único sol?

Llama a la palabra más pobre, más escueta, más desprovista de peso material para convertirse en materia ella misma. Materia de belleza.

Tiene un no que da fuerza al sí contra la precariedad de la vida y de lo vivo. Crea relaciones desconocidas antes, versos que no se habían escrito nunca. Da de nacer.

¿Sostener la palabra para atravesar el dolor? ¿sostener el dolor para atravesar la palabra? “Verdad habla quien habla sombra”, sabía Paul Celan.

“Los abismos me nombran”, dice Idea. Sí. Pero también siega “las mieses que el frío dejó intactas”. “Haberse muerto tanto y que la boca/quiera vivir un poco todavía”, dice. La palabra quiere a esa boca viva. “Este fardo sombrío/que me he echado a la espalda”, dice. ¿Será también la poesía, el demonio de las tradiciones árabes que monta al poeta para obligarlo a decir lo que en la lengua no existe? “El amor… ah, qué rosa, qué rosa verdadera”.

Poesía lujosa de silencios cargados de sentido y de otro sentido, es decir, de más poesía. “Hoy me hundo en la nada”, dice. Y de la nada, de lo más deshumano y del “aire más duro”, extrae canto de la lengua para cerrarles el camino. Habla de la vida perdida en “tareas sin luz”. Entonces desgarra las entrañas de la sombra para que la luz entre y las abrigue. Ha quemado “los candores más íntimos”.

Esta poesía calla sus palabras para que hablen y pone su cuerpo a lo que va a venir. No existe como territorio sino como tiempo interior y del deseo, atisbo de un mundo que hasta ahora han negado todos los sistemas. “Por qué soportamos esta historia”, esta “basura acumulada de los días”, dice.

Los animales del amor tienen prohibido llorar. La poesía de Idea Vilariño da cuenta del enigma.

Poesía que convierte a una pequeña habitación en todo el mundo. En este tiempo de la despasión muestra, clara, que sin pasión no hay palabra verdadera. Sólo la palabra sucia de pasión sabe vivir, puede vivir.

“Soledad como una sopa amarga”, dice, y se alza contra el discurso del Amo que decreta la inexistencia del Otro. Es un habla de alteridad posible en su imposible, llena de viajes y contradicciones, de ascensos y descensos al infierno personal, que sabe que el otro participa de uno sólo para diferenciarse. Posee tal deseo y fuego de diamante que su mensaje se torna en total ausencia de mensaje para dar en sustancia de palabra ese lugar necesario para que la palabra nazca nuevamente. Cesa el lenguaje para darle paso otra vez. Trae vísceras profundas de la lengua.

Gaspara Stampa, la gran poeta italiana del Renacimiento, quería “vivir ardiendo sin sentir el mal”. A Idea Vilariño sólo le fue concedido lo primero.

Juan Gelman

(Este texto, que también aparece en el libro sobre Idea, lo he encontrado aquí)

9 de enero de 2010

Ya no



Ya no será,
ya no viviremos juntos, no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa, no te tendré de noche
no te besaré al irme, nunca sabrás quién fui
por qué me amaron otros.

No llegaré a saber por qué ni cómo, nunca
ni si era de verdad lo que dijiste que era,
ni quién fuiste, ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido vivir juntos,
querernos, esperarnos, estar.

Ya no soy más que yo para siempre y tú
Ya no serás para mí más que tú.
Ya no estás en un día futuro
no sabré dónde vives, con quién
ni si te acuerdas.

No me abrazarás nunca como esa noche, nunca.
No volveré a tocarte. No te veré morir.

Idea Vilariño


No me gusta repetir textos (supongo que porque no hago otra cosa que repetir temas: mis obsesiones), pero me permito una excepción con este poema de Idea, que fue de lo primero que leí de ella, para que figure junto al vídeo con su lectura por la propia poeta.

Permítame

A Idea, en su casa, agosto de 2002

Una noche, sentados en un bar, usted me dijo «Creí que nos tuteábamos». Y yo contesté «Sí, como vos quieras».

Y otra noche salíamos de casa de amigos en la madrugada y usted me dio el brazo. Mientras cruzábamos la calle usted dijo algo que me halagaba. En ese momento yo tenía mucho para decirle, pero no supe cómo hacer, y enseguida nos despedimos.

Lo que usted no llegó a oír porque yo no supe cómo decir fue que había estado toda la noche mirándola. Y si no supe ni pude fue porque no podía creer que el calor de su cuerpo frágil junto al mío fuera cierto después de haberlo soñado más de treinta años.

Hace mucho tiempo, en un tiempo miserable, su voz llenó mis noches y mis días de poesía. Yo estaba en un sitio que no viene a cuento, y el amor eran unos versos muy breves que usted ha escrito; y la dignidad eran mujeres pequeñas y tozudas como usted, que por el solo hecho de existir aseguraban que la infamia no tenía esperanza.

Permítame decirle que no quiero tutearla, quiero admirarla. Permítame también confesarle que la he amado, y que así seguirá siendo.

Carlos Liscano

28 de diciembre de 2009

Porque yo lo valgo (es decir, porque soy un manirroto), me he hecho un regalo de Reyes que me ha sorprendido hasta a mí, que ignoraba que existiese.

Je.

(Releo el artículo de Muñoz Molina que me la descubrió hace año y medio, ahora que ya conozco sus poemas, y me impresiona una vez más, no deja de impresionarme por mucho que se repita, la precisión de sus descripciones.

Por cierto, el artículo menciona el libro que acabo de comprar, al que el propio Muñoz Molina contribuye con un ensayo titulado Sobre el amor y la sinceridad.)

2 de mayo de 2009

Sabés

Sabés
dijiste
nunca
nunca fui tan feliz como esta noche.
Nunca. Y me lo dijiste
en el mismo momento
en que yo decidía no decirte
sabés
seguramente me engaño
pero creo
pero ésta me parece
la noche más hermosa de mi vida.

Idea Vilariño

19 de octubre de 2008

Gracias a una lectora desconocida que el otro día dejó un comentario en el blog, encontré un pequeño gran tesoro: Chantal Maillard e Idea Vilariño leyendo sus propios poemas.

Ahora mismo escucho Ya no.

Agradecido quedo, Quimera.

28 de junio de 2008

Estoy aquí

Estoy aquí
en el mundo
en un lugar del mundo
esperando
esperando.
Ven
o no vengas
yo
me estoy aquí
esperando.

Idea Vilariño

23 de abril de 2008

El mar no es más que un pozo de agua oscura...

El mar no es más que un pozo de agua oscura,
los astros sólo son barro que brilla,
el amor, sueño, glándulas, locura,
la noche no es azul, es amarilla.

Los astros sólo son barro que brilla,
el mar no es más que un pozo de agua amarga,
la noche no es azul, es amarilla,
la noche no es profunda, es fría y larga.

El mar no es más que un pozo de agua amarga,
a pesar de los versos de los hombres,
el mar no es más que un pozo de agua oscura.

La noche no es profunda, es fría y larga;
a pesar de los versos de los hombres,
el amor, sueño, glándulas, locura.

Idea Vilariño

(Pues vale, pero dentro de una semana estaré viendo el mar, mi mar. Y ese mar no es sólo un pozo de agua amarga, querida Idea :-)

Decir no

Decir no
decir no
atarme al mástil
pero
deseando que el viento lo voltee
que la sirena suba y con los dientes
corte las cuerdas y me arrastre al fondo
diciendo no no no
pero siguiéndola.

Idea Vilariño

12 de marzo de 2008

Tal vez no era pensar

Tal vez no era pensar, la fórmula, el secreto,
sino darse y tomar perdida, ingenuamente,
tal vez pude elegir, o necesariamente,
tenía que pedir sentido a toda cosa.
Tal vez no fue vivir este estar silenciosa
y despiadadamente al borde de la angustia
y este terco sentir debajo de su música
un silencio de muerte, de abismo a cada cosa.
Tal vez debí quedarme en los amores quietos
que podrían llenar mi vida con un nombre
en vez de buscar al evadido del hombre,
despojado, sin alma, ser puro, esqueleto.
Tal vez no era pensar, la fórmula, el secreto.
sino amarse y amar, perdida, ingenuamente.
Tal vez pude subir como una flor ardiente
o tener un profundo destino de semilla
en vez de esta terrible lucidez amarilla
y de este estar de estatua con los ojos vacíos.
Tal vez pude doblar este destino mío
en música inefable. O necesariamente...


Y qué

Tomo tu amor
y qué
te doy mi amor
y qué
tendremos tardes noches
embriagueces
veranos
todo el placer
toda la dicha
toda la ternura.
Y qué.
Siempre estará faltando
la honda mentira
el siempre.


(Y éste para recitarlo como una oración, en la cama, al apagar la luz...)

Noche sin nadie

Noche sin nadie noche en la espesura
de la sombra que niega
tanto fervor y tanta
desperdiciada vida.
Noche cerrada y ciega
sin nadie
en la locura
de una pasión entera fracasando en la sombra
dándose con las cuatro paredes
con la hora
y además con la ausencia
y además además
con la soledad cierta de implacable certeza
y pasión sin objeto
y además consumida
y además ya sin fuerzas
y además y además
abatida en sí misma
enterrada en la noche
fracasando en el sueño.

Idea Vilariño

11 de marzo de 2008

Idea

Maravilloso y extraño nombre: Idea.

Así se llama la poeta uruguaya sobre la que escribía Muñoz Molina el pasado sábado en Babelia: Idea Vilariño.

Esta tarde he pasado por la librería Visor, decidido a comprarme un libro, cualquier libro (la primera vez que me pasa, casi...).

Aún no había leído el artículo de Muñoz Molina (lo he hecho en el autobús de vuelta de Madrid), pero me había quedado con el nombre.

Me fío a ciegas del ubetense, así que, en un arrebato, en cuanto he visto el libro, "uno de esos volúmenes hermosos y austeros de Lumen", lo he metido en el zurrón, y ¡pa casa!

Y creo que he descubierto una de esas voces que no dejo de buscar...

Ya no

Ya no será,
ya no viviremos juntos, no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa, no te tendré de noche
no te besaré al irme, nunca sabrás quién fui
por qué me amaron otros.

No llegaré a saber por qué ni cómo, nunca
ni si era de verdad lo que dijiste que era,
ni quién fuiste, ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido vivir juntos,
querernos, esperarnos, estar.

Ya no soy más que yo para siempre y tú
Ya no serás para mí más que tú.
Ya no estás en un día futuro
no sabré dónde vives, con quién
ni si te acuerdas.

No me abrazarás nunca como esa noche, nunca.
No volveré a tocarte. No te veré morir.

Dónde

Dónde el sueño cumplido
y dónde el loco amor
que todos
o que algunos
siempre
tras la serena máscara
pedimos de rodillas