Me he acordado de pronto de Blas de Otero porque llevo toda la tarde, todo el día, muchas horas en los últimos días, leyendo un libro suyo que ha tardado más de treinta años en aparecer, que me ha llegado por dos caminos, en dos regalos casi simultáneos, y que ahora está siempre conmigo, sobre la mesa de noche y en el cuarto de trabajo, acompañándome como solo nos puede acompañar la poesía; y cuando hablo de poesía me refiero a algunos libros de versos y también a esa experiencia íntima y suprema que nos ofrecen ciertos momentos de la vida y unas cuantas invenciones del arte: una sensación de intensidad, el estremecimiento de lo verdadero y único, lo que es irrepetible y secreto y sin embargo puede formar parte de la vida de cualquiera, lo que me sucede ahora mismo únicamente a mí y a la vez ha venido siendo común -en el sentido doble de compartido y frecuente- desde que el mundo es mundo, por utilizar una de esas expresiones vulgares que le gustaban tanto a Blas de Otero, quizás porque veía en ellas la expresión más profunda, la poesía impersonal del idioma.
Antonio Muñoz Molina (¡cómo no!), en su artículo Palabras venidas desde tan lejos, en el Babelia de hoy.
Mostrando entradas con la etiqueta Babelia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Babelia. Mostrar todas las entradas
26 de junio de 2010
19 de septiembre de 2009
La magia del mundo
Hoy no va a ser, porque no tengo tiempo ni inspiración, pero si hay algo sobre lo que me gustaría escribir alguna vez es sobre esto: Una de las cosas que más disfruto es encontrar gente que aprecia la magia del mundo, de la vida.
No se trata para mí de un sentimiento místico, menos aún sobrenatural. Es algo tan sencillo y tan maravilloso como lo que describe de forma inmejorable Antonio Muñoz Molina en su artículo en el Babelia de hoy: Demasiada felicidad.
No se trata para mí de un sentimiento místico, menos aún sobrenatural. Es algo tan sencillo y tan maravilloso como lo que describe de forma inmejorable Antonio Muñoz Molina en su artículo en el Babelia de hoy: Demasiada felicidad.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)