Mostrando entradas con la etiqueta Barcelona. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Barcelona. Mostrar todas las entradas
25 de noviembre de 2011
Perro ladrador
Tanto madrugón (hoy a las seis, habiéndome acostado pasada la medianoche con media botella de vino y un par de gintonics en el cuerpo) empieza a pasar factura.
Hoy estoy ladrador y creo que podría llegar a dar algún bocado. Mejor me saco de paseo al campo a desfogarme.
(Re)Actualizo: Dicho y hecho. Mano de santo. Y además redescubrí ;) un lugar al que seguro que volveré :)
Hoy estoy ladrador y creo que podría llegar a dar algún bocado. Mejor me saco de paseo al campo a desfogarme.
(Re)Actualizo: Dicho y hecho. Mano de santo. Y además redescubrí ;) un lugar al que seguro que volveré :)
23 de noviembre de 2011
Entusiasmo
Teniendo en cuenta la hora desde la que llevo despierto (¡y sin siesta!), debería estar cayéndome de sueño, y lo estoy. Pero me ha dado el apretón y antes de dormirme necesito escribir, así que me dispongo a ello desde la cama, con el portátil en las rodillas, envuelto en mi música para que los pensamientos fluyan.
Acabo de tener una hermosa conversación con R sobre nuestras vidas en Madrid y Barcelona, los amigos de allí y los de acá, lo que nos falta y lo que nos sobra.
Le cuento lo contento y convencido que estoy de la decisión que tomé hace unos meses, tras tantos años mareando la perdiz. Le explico lo a gusto que me encuentro aquí y cómo siento que estoy empezando a florecer. Suena cursi, qué le vamos a hacer, pero es lo que hay: estoy despertando, abriéndome, recuperando las ganas. De ser mejor, de ser más. De crecer, de compartir, de reír. De amar.
Antes, con algunos de los amigos de aquí, una velada sencilla y calentita, de las que está habiendo tantas: comida, risas, guiños, vaciles (...) y una sensación tan bonita de que cosas buenas pueden pasar que me cuesta reprimir la emoción :)
Acabo de tener una hermosa conversación con R sobre nuestras vidas en Madrid y Barcelona, los amigos de allí y los de acá, lo que nos falta y lo que nos sobra.
Le cuento lo contento y convencido que estoy de la decisión que tomé hace unos meses, tras tantos años mareando la perdiz. Le explico lo a gusto que me encuentro aquí y cómo siento que estoy empezando a florecer. Suena cursi, qué le vamos a hacer, pero es lo que hay: estoy despertando, abriéndome, recuperando las ganas. De ser mejor, de ser más. De crecer, de compartir, de reír. De amar.
Antes, con algunos de los amigos de aquí, una velada sencilla y calentita, de las que está habiendo tantas: comida, risas, guiños, vaciles (...) y una sensación tan bonita de que cosas buenas pueden pasar que me cuesta reprimir la emoción :)
14 de octubre de 2011
10 de octubre de 2011
No sé lo que quiere decir, pero de pronto me doy cuenta de que he hecho la mudanza al ritmo de Rebeca Jiménez en Barcelona y de Quique González en Madrid.
23 de septiembre de 2011
Ruibal & Barcelona
Hoy tengo cita con el maestro.
Aplacado ya con los años el furor inicial por su música, en los últimos tiempos prefiero dosificarlo. O quizá no sea eso, sino simplemente que hace tiempo que no me encuentro en ese estado de bendita ansiedad, casi a las puertas del éxtasis, que Ruibal tan bien describe en sus canciones. Sé que es inútil desearlo, pero cuánto me gustaría volver a sentirme así, y que su música vuelva a desatar torbellinos en mi interior.
Sea como sea, y aunque esta noche no arda Barcelona (¿o sí?), lo recibiremos como se merece :)
Aplacado ya con los años el furor inicial por su música, en los últimos tiempos prefiero dosificarlo. O quizá no sea eso, sino simplemente que hace tiempo que no me encuentro en ese estado de bendita ansiedad, casi a las puertas del éxtasis, que Ruibal tan bien describe en sus canciones. Sé que es inútil desearlo, pero cuánto me gustaría volver a sentirme así, y que su música vuelva a desatar torbellinos en mi interior.
Sea como sea, y aunque esta noche no arda Barcelona (¿o sí?), lo recibiremos como se merece :)
18 de agosto de 2011
Barça - Madrid
Me gusta mucho el deporte, me inspiran y me admiran los logros de los deportistas individuales y los valores de compañerismo, de obra colectiva, que transmiten algunos (los mejores) equipos.
Me gusta el fútbol y, aunque no soy nada forofo, me hace mucha gracia la rivalidad Barça - Real Madrid, en todas sus facetas. Creo que cada uno de estos grandes clubes, de estos símbolos, serían muchísimo menos si no existiese el otro, que se necesitan mutuamente, que el adversario, el rival, los define mucho más que casi cualquier otra cosa.
Ayer salí de casa con intención de ver el partido con e en algún bar de Gràcia. Aunque acabamos en la parte de atrás de un bar de culés entregados, y vi de refilón los últimos goles, apenas vi nada.
Creo que me perdí un buen espectáculo, al menos en la primera mitad.
Afortunadamente, tampoco vi ni la pelea final ni la entrada salvaje que la motivó.
Lo acabo de ver ahora en internet y me ha dado vergüenza y pena la actuación de Mourinho metiéndole el dedo en el ojo (¡!) al segundo de Guardiola y, casi igual de feo, ordenando (por lo que he oído) a sus jugadores que abandonasen el campo antes de que el Barça recibiese el trofeo.
Si en el Madrid no estuviesen completamente enajenados, a este tío lo habrían echado ya el año pasado. Desde ayer, hay varios motivos más para hacerlo.
Me gusta el fútbol y, aunque no soy nada forofo, me hace mucha gracia la rivalidad Barça - Real Madrid, en todas sus facetas. Creo que cada uno de estos grandes clubes, de estos símbolos, serían muchísimo menos si no existiese el otro, que se necesitan mutuamente, que el adversario, el rival, los define mucho más que casi cualquier otra cosa.
Ayer salí de casa con intención de ver el partido con e en algún bar de Gràcia. Aunque acabamos en la parte de atrás de un bar de culés entregados, y vi de refilón los últimos goles, apenas vi nada.
Creo que me perdí un buen espectáculo, al menos en la primera mitad.
Afortunadamente, tampoco vi ni la pelea final ni la entrada salvaje que la motivó.
Lo acabo de ver ahora en internet y me ha dado vergüenza y pena la actuación de Mourinho metiéndole el dedo en el ojo (¡!) al segundo de Guardiola y, casi igual de feo, ordenando (por lo que he oído) a sus jugadores que abandonasen el campo antes de que el Barça recibiese el trofeo.
Si en el Madrid no estuviesen completamente enajenados, a este tío lo habrían echado ya el año pasado. Desde ayer, hay varios motivos más para hacerlo.
17 de agosto de 2011
Ja sóc aquí
He tardado dos semanas, pero esta mañana, mientras me dejaba deslumbrar por el genio de Català-Roca en muy grata compañía ;), he tenido esa sensación: ya estoy aquí, por fin he llegado.
10 de agosto de 2011
Principiante
No pude elegir* mejor peli para ir por primera vez al cine en Barcelona: Beginners (Principiantes).
Una de esas películas sencillas, tiernas, vitales y hermosas que te reconcilian con la vida (si hiciese falta) y contigo mismo (nunca está de más), que te hacen salir del cine lleno de buenos propósitos, con la renovada ilusión de vivir más y mejor.
Como un principiante me siento yo casi siempre, en casi todo lo que hago (a veces lo digo así: no me acostumbro a vivir; y si no lo he hecho ya, supongo que nunca lo haré...). Pero más incluso ahora que empiezo nueva vida, en una (no tan :) nueva ciudad y tengo que ver por dónde tirar, qué hacer y cómo hacerlo.
He dado un gran pequeño paso al dejar mi curro en Toledo y venirme a Barcelona. Ayer salí de la peli consciente de que eso es solo el principio, de que lo que necesito, lo que estoy buscando, y en ese sentido lo anterior no es más que un medio para encontrarlo, es cambiar de actitud hacia la vida, hacia el mundo.
Quiero dejar atrás esa tristeza que Beginners refleja tan bien que me hizo temblar por dentro. La tristeza de quienes, frente a los padecimientos y penurias de nuestros padres y abuelos, hemos tenido la fortuna de vivir en una época, pese a la que está cayendo, bastante más benévola, y a pesar de eso no encontramos la manera de aprovechar las oportunidades, de sacarle jugo a nuestras vidas privilegiadas, de dejar atrás una melancolía existencial que lo impregna todo, que nos acompaña adonde vayamos, que tiñe todas nuestras relaciones y nuestros pensamientos.
Siento que soy un niño afortunado y asustadizo, al que la vida ha tratado tan bien (a pesar de un golpe tremendo) que no encuentra manera de justificar esta nostalgia de algo mejor que muy probablemente nunca existió. Siento también (y sé que he escrito unas cuantas veces sobre ello aquí) que en cuanto me descuido no bajo la guardia sino que la subo y construyo una barrera entre el mundo y yo a base de rutinas y de surcos que cavo al recorrer una y otra vez los mismos caminos, físicos y mentales. Y así mi mundo (no el mundo) se hace cada vez más pequeño, manejable y previsible. Y aburrido.
* Gràcies per la recomanació, s; si no llega a ser por ti probablemente me la habría perdido, porque vi el cartel y se me quitaron las ganas :)
Una de esas películas sencillas, tiernas, vitales y hermosas que te reconcilian con la vida (si hiciese falta) y contigo mismo (nunca está de más), que te hacen salir del cine lleno de buenos propósitos, con la renovada ilusión de vivir más y mejor.
Como un principiante me siento yo casi siempre, en casi todo lo que hago (a veces lo digo así: no me acostumbro a vivir; y si no lo he hecho ya, supongo que nunca lo haré...). Pero más incluso ahora que empiezo nueva vida, en una (no tan :) nueva ciudad y tengo que ver por dónde tirar, qué hacer y cómo hacerlo.
He dado un gran pequeño paso al dejar mi curro en Toledo y venirme a Barcelona. Ayer salí de la peli consciente de que eso es solo el principio, de que lo que necesito, lo que estoy buscando, y en ese sentido lo anterior no es más que un medio para encontrarlo, es cambiar de actitud hacia la vida, hacia el mundo.
Quiero dejar atrás esa tristeza que Beginners refleja tan bien que me hizo temblar por dentro. La tristeza de quienes, frente a los padecimientos y penurias de nuestros padres y abuelos, hemos tenido la fortuna de vivir en una época, pese a la que está cayendo, bastante más benévola, y a pesar de eso no encontramos la manera de aprovechar las oportunidades, de sacarle jugo a nuestras vidas privilegiadas, de dejar atrás una melancolía existencial que lo impregna todo, que nos acompaña adonde vayamos, que tiñe todas nuestras relaciones y nuestros pensamientos.
Siento que soy un niño afortunado y asustadizo, al que la vida ha tratado tan bien (a pesar de un golpe tremendo) que no encuentra manera de justificar esta nostalgia de algo mejor que muy probablemente nunca existió. Siento también (y sé que he escrito unas cuantas veces sobre ello aquí) que en cuanto me descuido no bajo la guardia sino que la subo y construyo una barrera entre el mundo y yo a base de rutinas y de surcos que cavo al recorrer una y otra vez los mismos caminos, físicos y mentales. Y así mi mundo (no el mundo) se hace cada vez más pequeño, manejable y previsible. Y aburrido.
* Gràcies per la recomanació, s; si no llega a ser por ti probablemente me la habría perdido, porque vi el cartel y se me quitaron las ganas :)
3 de agosto de 2011
11 de julio de 2011
La cuenta atrás sigue su curso, empiezan las despedidas y se me están haciendo raras.
Por un lado, aunque sé que lo harán, mucho y de repente, me cuesta terminar de creerme que las cosas vayan a cambiar. De momento, sigo viniendo a Toledo cada día y mi rutina diaria apenas ha cambiado desde que tomé la decisión de pirarme.
Por otro, sigo en estado poco comunicativo. La gente me pregunta cómo lo vivo, si estoy ilusionado o si me entra el cague. A todo respondo que sí con monosílabos. Me cuesta ir más allá. Mucho más que hablar de lo que puede pasar, necesito vivirlo, cambiar de aires, desperezarme, espabilar. Crecer.
Por un lado, aunque sé que lo harán, mucho y de repente, me cuesta terminar de creerme que las cosas vayan a cambiar. De momento, sigo viniendo a Toledo cada día y mi rutina diaria apenas ha cambiado desde que tomé la decisión de pirarme.
Por otro, sigo en estado poco comunicativo. La gente me pregunta cómo lo vivo, si estoy ilusionado o si me entra el cague. A todo respondo que sí con monosílabos. Me cuesta ir más allá. Mucho más que hablar de lo que puede pasar, necesito vivirlo, cambiar de aires, desperezarme, espabilar. Crecer.
31 de mayo de 2011
14 de abril de 2011
La señora Tusquets
Ayer, la señora Tusquets no parecía tener ganas de hablar.
Por más que su amiga Ana María Moix le intentaba tirar de la lengua, mencionando situaciones o personas de la Barcelona de los 60 de las que Esther podía habernos contado vivencias y recuerdos, no hubo manera. Parecía ausente, aburrida, como si solo estuviese esperando que el acto terminase.
Aun así, en más de una ocasión asomó a su rostro una sonrisita traviesa al recordar alguna anéctoda graciosa de alguno de los muchos personajes que poblaron esa época en esa ciudad, tan especial para mí, mitómano empedernido.
Me quedé con ganas de más, de mucho más. Pero no salí frustrado.
La frase que resumía la conversación entre estas dos amigas la pronunció Luis Goytisolo, que hizo de presentador, explicando cómo se enfrentó él al ambiente claustrofóbico de la España, la Cataluña, la Barcelona de los últimos años del franquismo en una ciudad por otra parte en plena ebullición cultural y abriéndose al mundo: "Me propuse hacer como si viviese en un país libre." Y al parecer, lo consiguió.
Pero no será por nada de lo anterior por lo que recordaré la tarde de ayer.
Si hoy estoy contento es porque, por primera vez, ayer conseguí vencer la timidez casi patológica que me ha impedido siempre expresar personalmente mi admiración a personas como la señora Tusquets.
Al finalizar la charla, mientras el auditorio se vaciaba y tras compartir alguna reflexión sobre lo que habíamos escuchado (y lo que no) con la persona que estaba sentada a mi lado, escritora y periodista, pero que también dudaba si acercarse al estrado o no, me atreví a pedirle a Esther que me firmase el librito que acababa de comprar y aproveché para agradecerle que trate tan bien nuestro idioma al escribir.
En el autobús de vuelta a casa, caí en un detalle que probablemente irritó a la vieja dama indigna que es la señora Tusquets. Me temo que, al dirigirme a ella, contra mi costumbre y sin darme cuenta, llevado por la emoción y por la familiaridad que uno cree tener con alguien a quien ha leído bastante, cometí uno de los pequeños delitos abominables de los que ella habla en uno de sus últimos libros: la tuteé.
Ups.
Por más que su amiga Ana María Moix le intentaba tirar de la lengua, mencionando situaciones o personas de la Barcelona de los 60 de las que Esther podía habernos contado vivencias y recuerdos, no hubo manera. Parecía ausente, aburrida, como si solo estuviese esperando que el acto terminase.
Aun así, en más de una ocasión asomó a su rostro una sonrisita traviesa al recordar alguna anéctoda graciosa de alguno de los muchos personajes que poblaron esa época en esa ciudad, tan especial para mí, mitómano empedernido.
Me quedé con ganas de más, de mucho más. Pero no salí frustrado.
La frase que resumía la conversación entre estas dos amigas la pronunció Luis Goytisolo, que hizo de presentador, explicando cómo se enfrentó él al ambiente claustrofóbico de la España, la Cataluña, la Barcelona de los últimos años del franquismo en una ciudad por otra parte en plena ebullición cultural y abriéndose al mundo: "Me propuse hacer como si viviese en un país libre." Y al parecer, lo consiguió.
Pero no será por nada de lo anterior por lo que recordaré la tarde de ayer.
Si hoy estoy contento es porque, por primera vez, ayer conseguí vencer la timidez casi patológica que me ha impedido siempre expresar personalmente mi admiración a personas como la señora Tusquets.
Al finalizar la charla, mientras el auditorio se vaciaba y tras compartir alguna reflexión sobre lo que habíamos escuchado (y lo que no) con la persona que estaba sentada a mi lado, escritora y periodista, pero que también dudaba si acercarse al estrado o no, me atreví a pedirle a Esther que me firmase el librito que acababa de comprar y aproveché para agradecerle que trate tan bien nuestro idioma al escribir.
En el autobús de vuelta a casa, caí en un detalle que probablemente irritó a la vieja dama indigna que es la señora Tusquets. Me temo que, al dirigirme a ella, contra mi costumbre y sin darme cuenta, llevado por la emoción y por la familiaridad que uno cree tener con alguien a quien ha leído bastante, cometí uno de los pequeños delitos abominables de los que ella habla en uno de sus últimos libros: la tuteé.
Ups.
31 de marzo de 2011
Barcelona en Madrid
A partir de la próxima semana, durante unos días, mi Barcelona viene a Madrid.
Unmissable highlight: miércoles 13 de abril, 19:30 horas, la gran Esther Tusquets charlará con su amiga Ana María Moix!
(Vía Comunicación Cultural)
Unmissable highlight: miércoles 13 de abril, 19:30 horas, la gran Esther Tusquets charlará con su amiga Ana María Moix!
(Vía Comunicación Cultural)
9 de diciembre de 2010
8 de diciembre de 2010
Gràcies
Una vez más, mis superheroínas superviciosas me sacaron de la cueva y nos llevaron y nos trajeron, nos dieron cobijo, saciaron nuestra sed y nuestra hambre (i tant...), me hicieron reír y llorar (de emoción, de belleza).
Vuelvo a Madrit, como de costumbre, agradecido por sentirme tan querido.
Y con ganas de ser más y mejor. Para merecerlo. Para devolverlo.
Vuelvo a Madrit, como de costumbre, agradecido por sentirme tan querido.
Y con ganas de ser más y mejor. Para merecerlo. Para devolverlo.
19 de septiembre de 2010
Barcelona és bona
Por mucho rollo que me traiga con mis ciudades, desde hace tiempo sé que no son los lugares sino las personas lo que más importa. Y resulta que en Barcelona se han ido juntando unas cuantas de las que a mí más me gustan.
Una de las cosas más hermosas que se puede decir de alguien (amig@, amante) es que te hace querer ser mejor persona. Y si además no sólo te provoca esa sensación sino que te ayuda a serlo, eso ya es la releche.
De una forma sutil, dejando espacio para mis rarezas y mis limitaciones, mis amigas barcelonesas (machotes de abrazos varoniles incluidos) consiguen hacerme sentir justamente eso.
Siento ahora hacia ellas (vosotras), como tantas veces antes, una gratitud que no sé bien cómo pagar (las entradas para Sabina no valen, eh!), más que disfrutando de la alegría que compartimos y buscando nuevas ocasiones para seguir haciéndolo. La próxima, sin ir más lejos, en janembre.
;)
Una de las cosas más hermosas que se puede decir de alguien (amig@, amante) es que te hace querer ser mejor persona. Y si además no sólo te provoca esa sensación sino que te ayuda a serlo, eso ya es la releche.
De una forma sutil, dejando espacio para mis rarezas y mis limitaciones, mis amigas barcelonesas (machotes de abrazos varoniles incluidos) consiguen hacerme sentir justamente eso.
Siento ahora hacia ellas (vosotras), como tantas veces antes, una gratitud que no sé bien cómo pagar (las entradas para Sabina no valen, eh!), más que disfrutando de la alegría que compartimos y buscando nuevas ocasiones para seguir haciéndolo. La próxima, sin ir más lejos, en janembre.
;)
16 de septiembre de 2010
Pantallas
Preparando el viaje a NYC (oh, yeah!), mitómano como soy, recurrí a una de mis fuentes predilectas sobre la Gran Manzana, Antonio Muñoz Molina.
Ayer, viniendo para Barcelona en el Ave, leí un artículo suyo titulado "De viaje al futuro", que imaginé hablaría de cómo lo que sucede allí presagia lo que viviremos aquí un tiempo después. Y así resultó, pues trata de la tiranía de las pantallas ubicuas: móviles, televisiones, ordenadores... y el triste futuro (presente) que eso nos depara:
Ayer, viniendo para Barcelona en el Ave, leí un artículo suyo titulado "De viaje al futuro", que imaginé hablaría de cómo lo que sucede allí presagia lo que viviremos aquí un tiempo después. Y así resultó, pues trata de la tiranía de las pantallas ubicuas: móviles, televisiones, ordenadores... y el triste futuro (presente) que eso nos depara:
Una pantalla es una ventana por la que nos asomamos al mundo, pero también, en la acepción antigua de la palabra, es una barrera contra él, un muro en el que se proyectan sombras bidimensionales, simulacros de la realidad que pueden parecérsele mucho pero que deberíamos tener mucho cuidado en no confundir con ella. Las ventajas deslumbrantes de la tecnología traen consigo el efecto no reconocido de favorecer en cada uno de nosotros un aislamiento hipnotizado que tiene algo del engaño y de la dependencia de una droga poderosa. Usamos el teléfono móvil y la conexión a internet no tanto para mantener el contacto con los que están lejos como para evitar todo roce y casi toda relación con quien tenemos delante. La cápsula de los auriculares sella nuestra definitiva lejanía. ¡Qué futuro más triste!Y yo, que estoy enganchado a ellas (¡qué coño hago aquí escribiendo esto en lugar de andar de paseo por Gràcia!), tuve que darle la razón cuando, al terminar de leerlo (en papel, por cierto, aunque fuese por mera casualidad), levanté la vista y comprobé que todos mis compañeros de vagón estaban enfrascados en sus respectivos aparatitos, desde el portátil a la consola de videojuegos, o concentrados en la película inane con que Renfe nos amenizaba el viaje.
15 de septiembre de 2010
Hablar por hablar
Hace tiempo, en uno mis míticos posts-diarreas (qué tiempos aquellos...), afirmé que "la vida es una larga conversación con los demás (entre los demás habría quizá que incluir a uno mismo)".
Tengo la impresión de llevar demasiado tiempo callado, pero vuelvo a tener ganas de hablar. De hecho, lo estoy empezando a hacer en las últimas semanas y me está sentando bien.
Nada mejor entonces, estando como estoy, que volver una vez más a Barcelona a ver (hablar) a C. y sus (mis) amigas superheroínas.
:-P
Tengo la impresión de llevar demasiado tiempo callado, pero vuelvo a tener ganas de hablar. De hecho, lo estoy empezando a hacer en las últimas semanas y me está sentando bien.
Nada mejor entonces, estando como estoy, que volver una vez más a Barcelona a ver (hablar) a C. y sus (mis) amigas superheroínas.
:-P
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


