En mi preparación del concierto de Calamaro, me estoy argentinizando.
Ayer estuve escuchando el último disco de la Bersuit, en el que colabora Andrés.
Hoy he venido a Toledo escuchando una selección de canciones de El salmón, su disco-exceso.
He llegado y me he imprimido unos artículos de Rodrigo Fresán en Letras Libres.
Y ahora, antes de ponerme a hacer algo útil, me dedico a divagar por la red leyendo cosas sobre Pizarnik.
Y leyendo lo que escribió hace unos años Vila-Matas sobre ella en Babelia, descubro a otro argentino, Antonio Porchia:
"Iría al paraíso, pero con mi infierno; solo, no."
"Entra una nueva pena y las viejas penas
de la casa la reciben calladas,
no muertas."
Y muchas otras no tan alegres...
9 de noviembre de 2005
8 de noviembre de 2005
4 de noviembre de 2005
Me parece que esto del blog me va a dar bastante juego.
Desde que lo empecé, hace cuatro o cinco días, pienso a menudo en las cosas que podría escribir, y sobre todo, y es lo que más me gusta, en todo lo que rodea a este acto de comunicación.
Por ejemplo, no tengo muy claro para quién estoy escribiendo. Sé que no es sólo para mí, pero tampoco escribo para nadie más en particular. Y me estoy dando cuenta de lo importante que es esto.
Ya ha habido un par de personas que me han comentado que les daría vergüenza escribir aquí. A mí al principio me pareció una bobada (quizá porque, como decía Cioran, todo el que escribe tiene algo de exhibicionista, y cada vez tengo más claro que yo desde luego sí lo tengo). Pero luego me he ido dado cuenta de que a mí también me está costando hablar aquí de ciertas cosas. Y todo porque ya tengo un personaje, yo mismo, al que me debo. Una imagen que preservar. Aunque vaya imagen...
Sin ir más lejos en mi perfil, entre mis intereses, puse inicialmente: "las mujeres". Pero lo quité al rato, porque me pareció que daría una idea equivocada de cómo soy a quien no me conozca. Quienes me conocen, creo que lo entienden perfectamente... o no.
Luego, pasándome por el otro lado, he estado a punto varias veces de incluir en ese apartado de intereses algo más explícito, pero a la vez más limitado: "el buen sexo". Pero cada vez que lo he pensado, he acabado cortándome.
Y no entiendo bien por qué.
No sé por qué pienso en estas cosas, no sé por qué me importa lo que vaya a pensar quien lea esto, no sé por qué me tiene que preocupar dar una impresión equivocada (¿cuál sería la correcta, si existe?) de cómo (creo que) soy.
En fin, que ya era hora de hacer honor al nombre del blog y empezar la mañana con un desvarío.
A trabajar.
Desde que lo empecé, hace cuatro o cinco días, pienso a menudo en las cosas que podría escribir, y sobre todo, y es lo que más me gusta, en todo lo que rodea a este acto de comunicación.
Por ejemplo, no tengo muy claro para quién estoy escribiendo. Sé que no es sólo para mí, pero tampoco escribo para nadie más en particular. Y me estoy dando cuenta de lo importante que es esto.
Ya ha habido un par de personas que me han comentado que les daría vergüenza escribir aquí. A mí al principio me pareció una bobada (quizá porque, como decía Cioran, todo el que escribe tiene algo de exhibicionista, y cada vez tengo más claro que yo desde luego sí lo tengo). Pero luego me he ido dado cuenta de que a mí también me está costando hablar aquí de ciertas cosas. Y todo porque ya tengo un personaje, yo mismo, al que me debo. Una imagen que preservar. Aunque vaya imagen...
Sin ir más lejos en mi perfil, entre mis intereses, puse inicialmente: "las mujeres". Pero lo quité al rato, porque me pareció que daría una idea equivocada de cómo soy a quien no me conozca. Quienes me conocen, creo que lo entienden perfectamente... o no.
Luego, pasándome por el otro lado, he estado a punto varias veces de incluir en ese apartado de intereses algo más explícito, pero a la vez más limitado: "el buen sexo". Pero cada vez que lo he pensado, he acabado cortándome.
Y no entiendo bien por qué.
No sé por qué pienso en estas cosas, no sé por qué me importa lo que vaya a pensar quien lea esto, no sé por qué me tiene que preocupar dar una impresión equivocada (¿cuál sería la correcta, si existe?) de cómo (creo que) soy.
En fin, que ya era hora de hacer honor al nombre del blog y empezar la mañana con un desvarío.
A trabajar.
3 de noviembre de 2005
Soy un tío con suerte.
Esta mañana, tras ardua batalla con el ordenador y con cienes y cienes de fans como yo, he conseguido entradas para ir a escuchar a Sabina en uno de sus conciertos en Madrid en diciembre.
Con éste, serán seis los conciertos de mis ídolos a los que habré ido este año: Ruibal (y más de una vez, por supuesto), Drexler, Johansen, Sabina, Calamaro (en dos semanas) y, por supuesto, Van "The Man". Y Dylan el año pasado...
Al único de mi panteón particular al que no he visto, y mucho me temo que nunca podré ver es al maestro zen Leonard Cohen, que a sus 71 años supongo que se dedicará a la vida contemplativa en algún rincón de Norteamérica...
Esta mañana, tras ardua batalla con el ordenador y con cienes y cienes de fans como yo, he conseguido entradas para ir a escuchar a Sabina en uno de sus conciertos en Madrid en diciembre.
Con éste, serán seis los conciertos de mis ídolos a los que habré ido este año: Ruibal (y más de una vez, por supuesto), Drexler, Johansen, Sabina, Calamaro (en dos semanas) y, por supuesto, Van "The Man". Y Dylan el año pasado...
Al único de mi panteón particular al que no he visto, y mucho me temo que nunca podré ver es al maestro zen Leonard Cohen, que a sus 71 años supongo que se dedicará a la vida contemplativa en algún rincón de Norteamérica...
2 de noviembre de 2005
El otro día leí una noticia que me ha dejado impactado.
Yo que creía que la mía, la nuestra, era la generación de Internet y las nuevas tecnologías (aquí estoy escribiendo en mi blog, me paso medio día navegando y mandando mails, llevo el móvil siempre conmigo y lo miro cada rato para comprobar que no se me pasa la llegada de ningún sms), y de repente me doy cuenta de que no, de que nosotros ya hemos llegado tarde a esto, de que somos inmigrantes digitales, por oposición a los indígenas digitales, los nativos del mundo digital.
¿En qué se nota?
Esto es lo que me tiene impresionado: entre otros detalles, en "los SMS que algunos pueden teclear con una sola mano en el bolsillo a velocidad razonable".
:-|
Yo que creía que la mía, la nuestra, era la generación de Internet y las nuevas tecnologías (aquí estoy escribiendo en mi blog, me paso medio día navegando y mandando mails, llevo el móvil siempre conmigo y lo miro cada rato para comprobar que no se me pasa la llegada de ningún sms), y de repente me doy cuenta de que no, de que nosotros ya hemos llegado tarde a esto, de que somos inmigrantes digitales, por oposición a los indígenas digitales, los nativos del mundo digital.
¿En qué se nota?
Esto es lo que me tiene impresionado: entre otros detalles, en "los SMS que algunos pueden teclear con una sola mano en el bolsillo a velocidad razonable".
:-|
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