Otra de esas frasecitas:
A mi estómago poco le importa la inmortalidad.
Heinrich Heine
28 de julio de 2006
Hay días, como hoy, que me levanto con tantas cosas que decir, con ganas de saberlo todo, de meterme el mundo en vena, de cualquier cosa menos ponerme a darle vueltas al "Análisis de riesgos de los sistemas de información de la Dirección General" con el que me tengo que pelear hoy.
Pero acabaré no diciendo nada (¿quién escucha?¿a quién le importa?), seguiré siendo un completo ignorante (abro mil pestañas a la vez en el firefox, leo cuatro líneas de cada una, copio alguna frasecilla, como lo de Valéry, me doy por satisfecho con la sensación, absolutamente superficial (como la piel...), de que al menos me he asomado a mil ventanas a mil sitios distintos: Israel, México, Chile...), seguiré estancado, aislado en mi pequeñísimo rincón del mundo (tan pequeño también que con Google Earth se deben tardar tres segundos en darle una vuelta). Y, por supuesto, acabaré dándomela contra el jodido análisis de riesgos...
Menos mal que al menos es viernes (¿y qué?).
Y esta tarde, conversación (o no, quién sabe) definitiva con el tarado de mi ex-amigo J.
Y mañana, punto final a mi corta aventura capitalina, retirada a mis cuarteles de verano.
Pero acabaré no diciendo nada (¿quién escucha?¿a quién le importa?), seguiré siendo un completo ignorante (abro mil pestañas a la vez en el firefox, leo cuatro líneas de cada una, copio alguna frasecilla, como lo de Valéry, me doy por satisfecho con la sensación, absolutamente superficial (como la piel...), de que al menos me he asomado a mil ventanas a mil sitios distintos: Israel, México, Chile...), seguiré estancado, aislado en mi pequeñísimo rincón del mundo (tan pequeño también que con Google Earth se deben tardar tres segundos en darle una vuelta). Y, por supuesto, acabaré dándomela contra el jodido análisis de riesgos...
Menos mal que al menos es viernes (¿y qué?).
Y esta tarde, conversación (o no, quién sabe) definitiva con el tarado de mi ex-amigo J.
Y mañana, punto final a mi corta aventura capitalina, retirada a mis cuarteles de verano.
25 de julio de 2006
When my lady danced
(Actualizo: más de cinco años después, incluyo el vídeo con la canción.)
Did you see?
My lady danced for me
It was heavenly
When my lady danced for me
Can it be
No one as fair as she?
You know it's set me free
When my lady danced for me
There are few things sure and certain
Times and seasons ebb and flow
Behind the final curtain
There's so much that we don't know
Still I must be thankful
For the little things I see
Like the roses on the water
When my lady danced for me
Can it be
No one as fair as she?
And it's set me free
When my lady danced for me
There are raindrops in the sunshine
A smile can hide a tear
We don't have much to go on
In this world of hope and fear
Still I must be thankful
For the little things I see
Like the rainbow in the water
When my lady danced for me
Can it be
No one as fair as she?
It was heavenly, heavenly
When my lady danced for me
Can it be
No one as fair as she?
It was heavenly, heavenly
When my lady danced for me
Terry Callier
Did you see?
My lady danced for me
It was heavenly
When my lady danced for me
Can it be
No one as fair as she?
You know it's set me free
When my lady danced for me
There are few things sure and certain
Times and seasons ebb and flow
Behind the final curtain
There's so much that we don't know
Still I must be thankful
For the little things I see
Like the roses on the water
When my lady danced for me
Can it be
No one as fair as she?
And it's set me free
When my lady danced for me
There are raindrops in the sunshine
A smile can hide a tear
We don't have much to go on
In this world of hope and fear
Still I must be thankful
For the little things I see
Like the rainbow in the water
When my lady danced for me
Can it be
No one as fair as she?
It was heavenly, heavenly
When my lady danced for me
Can it be
No one as fair as she?
It was heavenly, heavenly
When my lady danced for me
Terry Callier
24 de julio de 2006
Lo breve, si bueno, dos veces breve (o algo así)
Se me acabaron las dos semanitas de vacaciones, ya estoy de nuevo en Toledo, aunque en la piel aún me queda humedad de la Costa Tropical.
Literalmente: esta "mañana" (eran las 3:30) me he duchado en Salobreña, para despejarme después de una noche realmente húmeda (con gran pericia, decidí que la mejor despedida a la playa era volverme a Madrid quemadito entero. Así que me he pasado la noche (media noche, para ser más exactos; la otra media, conduciendo) sudando como un toro ;-) y dando vueltas en la cama sin parar). La otra parte de la humedad es genuinamente toledana: se anuncian máximas de 38 graditos a la sombra, y en el curro no funciona el jodido aire acondicionado...
En fin, que aunque parecía (ver post anterior) que estas vacaciones iban a saltarse las leyes de la naturaleza y se me iban a hacer largas, al final no ha sido así, claro.
Pero, eso sí, han sido vacaciones de verdad: vuelvo achicharrado pero fresco como una lechuga (una lechuga rojita, pero bueno). No he hecho ni el huevo. No he leído, no he escrito, no he pensado. Todo se me ha ido en sentir (y en ponerme como un toro, por supuesto...). Me he reconciliado con el mar, no sólo me he dedicado a contemplarlo, de hecho casi no lo he hecho. Pero me he bañado como nunca. He sentido a los amigos: algunos cada vez más cerca, otros alejándose...
En diversos formatos: primero, unos días tranquilitos, adolescentes, suaves, con jefe Patas; después, charla mítica con g; y para rematar, finde en chupipanda con las nenas, con barbacoa de sardinas en la azotea, jazz en el parque, sobredosis de parchís y de piscina y conversación man to man, como en los viejos buenos tiempos, con Alberto de madrugada.
En fin, que me he sentido, como tantas veces, un privilegiado.
Literalmente: esta "mañana" (eran las 3:30) me he duchado en Salobreña, para despejarme después de una noche realmente húmeda (con gran pericia, decidí que la mejor despedida a la playa era volverme a Madrid quemadito entero. Así que me he pasado la noche (media noche, para ser más exactos; la otra media, conduciendo) sudando como un toro ;-) y dando vueltas en la cama sin parar). La otra parte de la humedad es genuinamente toledana: se anuncian máximas de 38 graditos a la sombra, y en el curro no funciona el jodido aire acondicionado...
En fin, que aunque parecía (ver post anterior) que estas vacaciones iban a saltarse las leyes de la naturaleza y se me iban a hacer largas, al final no ha sido así, claro.
Pero, eso sí, han sido vacaciones de verdad: vuelvo achicharrado pero fresco como una lechuga (una lechuga rojita, pero bueno). No he hecho ni el huevo. No he leído, no he escrito, no he pensado. Todo se me ha ido en sentir (y en ponerme como un toro, por supuesto...). Me he reconciliado con el mar, no sólo me he dedicado a contemplarlo, de hecho casi no lo he hecho. Pero me he bañado como nunca. He sentido a los amigos: algunos cada vez más cerca, otros alejándose...
En diversos formatos: primero, unos días tranquilitos, adolescentes, suaves, con jefe Patas; después, charla mítica con g; y para rematar, finde en chupipanda con las nenas, con barbacoa de sardinas en la azotea, jazz en el parque, sobredosis de parchís y de piscina y conversación man to man, como en los viejos buenos tiempos, con Alberto de madrugada.
En fin, que me he sentido, como tantas veces, un privilegiado.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)