14 de noviembre de 2006

La apuesta por la franqueza

Después del libro de Maite Pagazaurtundua, que me ha tocado en lo más íntimo y a la vez me ha iluminado en lo político, en lo público, empiezo otro que ella recomienda y en el que se inspira para escribir unas consideraciones sobre el futuro de su tierra que espero copiar aquí un día de éstos.

El libro en cuestión se titula, en el francés original, Le pari de la franchise (La apuesta por la franqueza), aunque se ha traducido al castellano como La política de la claridad, que como título me gusta mucho menos aunque probablemente sea más preciso.

Lo escribe Stéphane Dion, a la sazón Ministro de Asuntos Intergubernamentales de Canadá, encargado de la relación entre el gobierno federal y los de las diferentes provincias que conforman el país y recoge una serie de conferencias y cartas abiertas en las que Dion, quebequés y francófono, expone su punto de vista sobre la unidad canadiense y sus esfuerzos para, desde el gobierno canadiense, hacer frente a la ofensiva soberanista, liderada por el Parti Québécois, en su tierra natal, Quebec, la única provincia de mayoría francófona en un país de habla mayoritariamente inglesa.

Apenas lo he comenzado a leer y espero no desistir, como hago con cuatro de cada cinco libros que empiezo.

Seguiré informando.

Infiltrados

Sigo con pocas ganas de escribir aquí. Se me fueron de repente (o poco a poco, ya no recuerdo) y me cuesta mucho encontrar algo que me parezca mínimamente relevante para hacer el (mínimo) esfuerzo de ponerlo aquí.

Pero bueno, el caso es que el sábado fui a ver Infiltrados, la última película de Scorsese, que tiene la rara característica de encabezar simultáneamente la lista de pelis preferidas por la crítica y la de más taquilleras en España.

Había leído y oído tantas loas a esta "obra maestra" que, como era de esperar, me decepcionó. O, mejor dicho, ni siquiera me decepcionó, me dejó frío.

Es verdad que es entretenida, que las dos o horas y media que dura se te pasan volando, pero poco más. Me interesa poco la historia, no me creo del todo a ninguno de los actores, no me emociona.

Y para rematar, sale mi querido President Bartlet como jefe de policía y yo no puedo evitar verlo haciendo sus coñas de sabelotodo en el Despacho Oval.

10 de noviembre de 2006

Sólo admiras a los viejos, sólo el arte
de los muertos mueve tu pena
Lo siento mucho, mi viejo, pero no vale
la pena morir para agradarte

Marcel, siglo I, d.C.

8 de noviembre de 2006

Los Pagaza

De pie, delante de un puerta de tantas del aeropuerto de Barajas, ante unos taxistas y sus vehículos recibí una llamada de una persona que vive fuera del País Vasco. Le pregunté inmediatamente: "¿Por qué me llamas?". Abrumado, muy tenso me indicó: "¿No lo sabes?". Y yo: "Ahora sí". Terminé casi de inmediato la conversación y me acuclillé ante la puerta de aeropuerto mientras se me escapaba un alarido y el llanto. Indiqué a un taxista de los que me miraron asustados que me llevara de vuelta al hotel.

Atravesaba el pasillo de acceso a mi habitación cuando vi a una mujer que limpiaba las habitaciones. "Han matado a mi hermano" debí de decir y me aferré a como una naúfraga a la mujer desconocida. Abandonada en su regazo pude sentir que se abría por dentro para arroparme sin dudar, para sacar a flote con la fuerza del cariño a la mujer que se quebraba, que se hundía, sin fuerzas, sin esperanza entonces, casi sin remedio. Sin preguntas, con una entrega esencial, hay seres humanos capaces de darse para impedir el abismo interior de otra persona. Sentir el calor de otra persona no es una metáfora porque noté de forma absolutamente física la tibieza de madre de la piel de aquella mujer desconocida. Siguiendo el instinto humano, aquella sabia piel me sacó a flote. En la habitación, la mujer me recuperó de lo oscuro y después vinieron las tilas, las primeras llamadas a los seres queridos, el miedo a perder a aquellos que amo y la solidaridad espontánea entre sus compañeras que organizarían una tarde de rezos por la recuperación de Joxeba cuando acabaran el turno de trabajo. Ahora puedo imaginar la fuerza de su fe aquella tarde y la desolación por Joxeba, al que habían hecho suyo sin conocerlo cuando supieron que había muerto.

Maite Pagazaurtundua, "Los Pagaza. Historia de una familia vasca"

5 de noviembre de 2006

Rain keeps on falling

Ya casi no recordaba la sensación de levantarme en mi cama de Majadahonda a un día gris y lluvioso.

Siempre he asociado estos días a un tipo de música muy particular. Por eso, aún en pijama, he salido de la cama para meter en la cadena este disco de Liam O'Flynn.

Y he vuelto a tierras del norte donde nunca estuve,
a tiempos que no he vivido.