Llevo toda la semana con la idea de escribir algo sobre mi vuelta a Barcelona, un año después.
Si normalmente me cuesta expresar sentimientos, más difícil me es aún estando como estoy. Pero no quiero dejar pasar más tiempo sin escribir algo así que me pongo, como otras veces, a ver qué me sale.
Y lo que me sale es íntimo y un inesperado pudor me impide escribirlo aquí más que de esta forma que me resultaría cursi si no fuese sincera: me invade un sentimiento de gratitud hacia mis mujeres en Barcelona, sensibles, inteligentes, generosas, de las que sólo recibo cariño, alegría, ejemplo de vida.
Un lujo.
22 de junio de 2008
19 de junio de 2008
12 de junio de 2008
Leyendo esto esta mañana, me encuentro con un viejo conocido, Ambrose Bierce, brillante "diccionarista", insuperable sátiro:
Conservador, n. Hombre de Estado enamorado de los males existentes, a diferencia del liberal, que desea sustituirlos por otros.
(Conservative, n. A statesman who is enamored of existing evils, as distinguished from the Liberal, who wishes to replace them with others.)
Ambrose Bierce, The Devil's dictionary (1911)
Y alguna otra joyita:
Abstainer, n. A weak person who yields to the temptation of denying himself a pleasure. A total abstainer is one who abstains from everything but abstention, and especially from inactivity in the affairs of others.
Accident, n. An inevitable occurrence due to the action of immutable natural laws.
Politeness, n. The most acceptable hypocrisy.
Politics, n. A strife of interests masquerading as a contest of principles. The conduct of public affairs for private advantage.
Love, n. A temporary insanity curable by marriage or by removal of the patient from the influences under which he incurred the disorder. This disease, like 'caries' and many other ailments, is prevalent only among civilized races living under artificial conditions; barbarous nations breathing pure air and eating simple food enjoy immunity from its ravages. It is sometimes fatal, but more frequently to the physician than to the patient.
Alone, adj. In bad company.
Conservador, n. Hombre de Estado enamorado de los males existentes, a diferencia del liberal, que desea sustituirlos por otros.
(Conservative, n. A statesman who is enamored of existing evils, as distinguished from the Liberal, who wishes to replace them with others.)
Ambrose Bierce, The Devil's dictionary (1911)
Y alguna otra joyita:
Abstainer, n. A weak person who yields to the temptation of denying himself a pleasure. A total abstainer is one who abstains from everything but abstention, and especially from inactivity in the affairs of others.
Accident, n. An inevitable occurrence due to the action of immutable natural laws.
Politeness, n. The most acceptable hypocrisy.
Politics, n. A strife of interests masquerading as a contest of principles. The conduct of public affairs for private advantage.
Love, n. A temporary insanity curable by marriage or by removal of the patient from the influences under which he incurred the disorder. This disease, like 'caries' and many other ailments, is prevalent only among civilized races living under artificial conditions; barbarous nations breathing pure air and eating simple food enjoy immunity from its ravages. It is sometimes fatal, but more frequently to the physician than to the patient.
Alone, adj. In bad company.
10 de junio de 2008
Majadahonda es una de las múltiples ciudades dormitorio de Madrid, con tantos habitantes como Toledo, y con una "zona de ocio" de las más grandes y espantosas que hay por estos lares.
Pero también es, o fue, otra cosa.
Esta tarde, después de flipar con la paliza de España a Rusia, he salido a trotar un rato por el campo. Y no he sido el único que ha decidido darse una vuelta para disfrutar de la luz del atardecer porque, en un recodo del camino donde las últimas lluvias han formado un gran charco, me he encontrado abrevando lo que en un principio me han parecido varios perros grandes. Y tan grandes: cuatro jabalíes, dos adultos y dos crías.
Y tan absortos estaban, bebiendo el agua que ha caído esta misma tarde, que he podido quedarme un minutillo mirándolos, flipando esta vez de verdad.
Hasta que el más grande, el papá, se ha percatado de mi presencia, se me ha quedado mirando un instante (yo, quieto cual estatua, claro), se ha asustado y se ha llevado a la familia al bosquecillo cercano.
Y yo que, lo admito, también me había asustado un poco al imaginarme a ese bicharraco viniendo lanzado hacia mí para defender a su prole, he seguido corriendo con una sonrisa en la cara.
Pero también es, o fue, otra cosa.
Esta tarde, después de flipar con la paliza de España a Rusia, he salido a trotar un rato por el campo. Y no he sido el único que ha decidido darse una vuelta para disfrutar de la luz del atardecer porque, en un recodo del camino donde las últimas lluvias han formado un gran charco, me he encontrado abrevando lo que en un principio me han parecido varios perros grandes. Y tan grandes: cuatro jabalíes, dos adultos y dos crías.
Y tan absortos estaban, bebiendo el agua que ha caído esta misma tarde, que he podido quedarme un minutillo mirándolos, flipando esta vez de verdad.
Hasta que el más grande, el papá, se ha percatado de mi presencia, se me ha quedado mirando un instante (yo, quieto cual estatua, claro), se ha asustado y se ha llevado a la familia al bosquecillo cercano.
Y yo que, lo admito, también me había asustado un poco al imaginarme a ese bicharraco viniendo lanzado hacia mí para defender a su prole, he seguido corriendo con una sonrisa en la cara.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)