Sigo visitando con cierta frecuencia
konpondu.net, la página que el lehendakari ha creado para fomentar la participación de la sociedad vasca en el (difunto) "proceso".
Como era de esperar, hay un cacao considerable de ideas, algunas a medio cocer. Uno de los tópicos que más se repiten es el del "derecho del pueblo vasco a decidir su futuro", que para muchos es el nudo gordiano del problema.
Leyendo lo que escribe la gente en ese foro, parece que todos los problemas de la sociedad vasca se arreglarán el día que consigan por fin "decidir su futuro". Desaparecerán entonces los conflictos entre ricos y pobres, "españoles" y "vascos", izquierda y derecha, y sólo habrá "paz" y "democracia"...
A mí este tipo de pensamiento me parece algo infantil, ingenuo, y sin embargo tiene consecuencias trágicas, porque aún hay gente que de alguna forma justifica o entiende la existencia de ETA mientras no "se reconozca" el "derecho" de los vascos a la autodeterminación.
Por eso me ha gustado tanto
un esclarecedor artículo de Javier Villanueva, al que acabo de descubrir en
esta página, en el que habla del referéndum que propició la independencia de Montenegro hace unos meses, del uso que del resultado tratan de hacer los nacionalistas (y los no nacionalistas), de la situación en Canadá y Quebec, con la famosa
Ley de Claridad, y del derecho de autodeterminación de los pueblos tal como se entiende actualmente en el Derecho Internacional, que bien poco tiene que ver con las fantasías nacionalistas.