31 de octubre de 2007

Yo no lo olvidaré

Ni toda la basura que han vertido durante todo este tiempo Pedro J., Jiménez Losantos, Luis del Pino y demás miserables, ni la cobertura que los dirigentes del PP han dado a la teoría de la conspiración en su pretendida "búsqueda de la verdad" ni, sobre todo, cómo han jugado unos y otros con el dolor de las víctimas de la matanza de Madrid, que siempre ha sido mi ciudad, y mucho más desde entonces.

Vergüenza, asco, mi mayor desprecio para todos ellos.

Y tristeza porque gente a la quiero y aprecio haya podido creer esa disparatada farsa que hoy se ha venido definitiva y estruendosamente abajo con la sentencia que está leyendo ahora mismo el juez Gómez Bermúdez.

30 de octubre de 2007

Aviso por palabras

No confundas deseo con pasión:
deseo vale más, pues nunca muere,
y busca bajo lunas tormentosas,
con mirada de lobo que no puede dormir,
el frágil fulgor fugaz de los relámpagos.

Felipe Benítez Reyes, en Escaparate de venenos.

A propósito del amor y del deseo

No ese temblor de bestia angélica
que notas en el bar cuando la adolescente
de interminables piernas se levanta.

No exactamente
ese inmediato bisturí de hielo
que se clava en la zona salvaje de ti
cuando en el cine
la diosa de la intriga se desnuda.

Desde luego que no el pastel romántico
que cuece el corazón
en su sótano de demencia y lirismo.

No los aullidos y los polvos de la primera madrugada,
su comercio de uñas y saliva
- y tres o cuatro gomas por el suelo.

No estrictamente eso -que también-,
sino el choque carnal
de dos mundos vacíos, que desde entonces
establecen su anómala armonía
y giran sobre sí como planetas
errabundos de dicha y de rencor.

Felipe Benítez Reyes, en Escaparate de venenos (2000)

29 de octubre de 2007

Volviendo a casa

El viaje a Toledo me está dando cada vez más juego.

Como ya conté hace unas semanas, a la ida, por la mañana, suelo ponerme un podcast de La Madriguera.

Hoy, a la vuelta, he aprovechado para venir escuchando una conferencia que Felipe Benítez Reyes dio en la Fundación Juan March el año pasado, que he encontrado aquí.

Es verdad que la conducción no es la mejor actividad para concentrarse en ideas de una cierta abstracción y elaboración, y yo me he descubierto distraído en varias ocasiones. Pero como no sólo está en mp3, sino que también han colgado la transcripción en pdf, espero poder en algún momento releer las notas, porque aunque ahora no puedo recordar sus palabras precisas, muchas de sus ideas sobre el lenguaje poético, que ha expresado con claridad y bellas palabras, me han resonado, me han parecido acertadas, verdaderas.

Como de cualquier otro poeta, excepto quizá Sabines y Gil de Biedma, reconozco que he leído bien poco de todo lo que ha escrito Benítez Reyes. Pero éste es uno de mis poemas favoritos. Y es, por cierto, el primero que él lee en la segunda de las charlas.

28 de octubre de 2007

Made in L.A.

El sábado tuve la fortuna de que mi querida A. me invitase a la première en España, con ocasión de la Seminci de Valladolid, del documental al que, junto a su compañero R., ha dedicado los últimos 5 años: Made in L.A, una denuncia de la situación de explotación en que viven los inmigrantes centroamericanos que trabajan en la industria textil californiana, y una crónica de su lucha para ver reconocidos derechos laborales básicos.

Para retratar la situación, la cámara sigue durante tres años las vidas de tres mujeres, Maura, Lupe y María, y su progresiva toma de conciencia, con sus altibajos, dudas y convicciones.

Tanto este punto de vista personal, evitando las grandes y frías cifras y las opiniones de los expertos de rigor, como el hecho de que se evita la victimización de las protagonistas y se da una imagen múltiple, compleja, de ellas como mujeres, trabajadoras, inmigrantes, madres, esposas, luchadoras, consiguen que la historia me conmueva y me lleve a la reflexión.

De hecho, llevo dándole vueltas desde entonces a algo que en realidad pienso desde hace mucho tiempo y que, creo, subyace bajo todo lo que escribo.

Todos mis rollos patateros sobre identidad, nacionalismo, igualdad, todas esas ideas liberales o progresistas, toda esa política de salón, son evidentemente las divagaciones de un joven burgués acomodado, viviendo una vida privilegiada y satisfecha (en lo material al menos) en un país rico como es España.

En lo personal, ver en Made in L.A. el sacrificio que estas mujeres hacen al dejar sus países, sus familias (Maura pasa ¡18 años! sin poder ver a sus hijos) para buscar una vida mejor me han hecho tomar cierta perspectiva sobre mis pequeños problemas que tan enormes me parecen a veces.

Por otra parte, he sido consciente una vez más de la dureza, de la extrema desigualdad en la que se basa este sistema capitalista en el que vivimos, para el que pese a todo yo no creo sinceramente que exista alternativa viable (no soy un revolucionario), pero en el que sí son urgentes profundísimos cambios si queremos acabar, o al menos paliar de algún modo, las tremendas diferencias entre las condiciones de vida de la gente que tiene la fortuna de nacer en la parte luminosa del mundo y los que nacen en el lado oscuro.

Esto que escribo me suena a mí mismo utópico, ingenuo, progre en el peor sentido de la palabra, hasta hipócrita (¿qué acabaré haciendo yo para que la situación mejore?), pero no por ello puedo dejar de pensar que es verdad.