28 de diciembre de 2008

Keep it to yourself



You say you’d like to kill the man
Who broke my heart
You don’t think he should be allowed to live
You say you want to shoot the dude
Who screwed me up
Me, I’m trying so hard to forgive

But here’s his address, here’s his picture
Here’s the make and model of his car
He works until 4:30
Then he hangs out at the topless bar
With a girl on each arm
If he should come to harm
Just keep it to yourself

Remember how he cheated
And he lied to me
You told me that it makes you lose your head
I see they’re pouring concrete
On Route 33
I don’t believe you’d do those things you said

But here’s his address, here’s his picture
Here’s his pager number and his cell
He works out at the health club
And he really likes to watch himself
Flexing in the mirror
If he should disappear
Just keep it to yourself

I like the way that you take care of me
I like the way you say that you’ll take care of things

So here’s his address, here’s his picture
Here’s the make and model of his car
He works until 4:30
Then he hangs out at the topless bar
With a girl on each arm
If he should buy the farm
Just keep it to yourself
Keep it to yourself
Keep it to yourself

Amy Rigby
Piel con piel.

Nada más.

26 de diciembre de 2008

Aprender a aprender

Hace unos días escuché en algún sitio la expresión "nativos digitales" para referirse a las generaciones de jóvenes que están creciendo con Internet, que no conocieron el mundo antes de la explosión de la red de redes.

Al parecer, la última hornada de "inmigrantes digitales" somos los que ahora tenemos alrededor de 30 años.

Como antes sucedió con quienes vivieron la llegada del teléfono móvil, del televisor, de la radio, nosotros, que sabemos que se puede vivir sin estar constantemente enganchados a Facebook, Myspace, los blogs, la mensajería instantánea y demás maravillas, tenemos una innegable desventaja frente a los más jóvenes, que ven todo esto como algo natural, que comprenden instintivamente el lenguage de la Web 2.0, pero al mismo tiempo conservamos intacta la capacidad de deslumbrarnos una y otra vez con las posibilidades de la Red.

Estas últimas semanas, después de mi viaje a Barcelona, tengo la sensación de que un interruptor en mi kabeza se ha puesto en on, de haber cambiado a modo aprendizaje.

Y para aprender, nada mejor que Internet.

Nada mejor, claro está, si uno es capaz de disciplinarse, de ordenar, de filtrar la inabarcable avalancha de conocimiento a la que tiene acceso, que no es precisamente mi caso.

Entre las muchas cosas que estoy descubriendo en mis vagabundeos cibernáuticos, otro de mis pequeños mediterráneos, se me ocurre por ejemplo ésta: la serie de podcasts de IT Conversations sobre una variedad de temas relacionados con la Red, con los que me entretengo, como ya he contado alguna vez, en mis viajes a Toledo, y también en mis salidas a trotar a la Dehesa de Majadahonda.

En particular, me llamó la atención una charla con Shan Carter y Gabriel Dance, del New York Times, sobre las virguerías que estaban haciendo en la página web del periódico de referencia en Estados Unidos. Sin ir más lejos, esta transcripción de uno de los debates entre los dos candidatos presidenciales, totalmente sincronizada con el vídeo, y con múltiples posibilidades de búsqueda que, como ellos mismos decían, permite a quien esté interesado saber qué dijeron exactamente sobre los distintos asuntos tratados, sin tener que pasar por el filtro editorial, por el sesgo, de los distintos medios de comunicación.