18 de mayo de 2008

Hoy me pasaría el día escuchando a Lucinda Williams y escribiéndote, tratando de explicarte qué siento, por qué la música, su música, me conmueve de esta manera.

Pero tú no existes.

Y yo, en realidad, tengo otras cosas que hacer.

Así que dejo sola a Lucinda, susurrándome con esa voz que me fascina, mientras me dedico a cualquier tarea cotidiana, banal, como recoger mi cuarto o limpiar la cocina.

Y así va pasando el domingo, otro domingo más.

16 de mayo de 2008

Hace unos meses creé el otro blog para no aburriros más de lo necesario con mis obsesiones (anti-)identitarias, antinacionalistas.

Y desde entonces creo que he conseguido mantener estos desvaríos libres de ellas. Sobre todo porque, a raíz de mi viaje a Argentina y sin saber bien por qué, conseguí cansarme yo mismo de darle vueltas a por qué otros le dan tantas vueltas a estas cosas.

En fin.

Pero quiero escribir esto, porque el otro día, escuchando a monseñor Ibarretxe, quiero decir, al lehendakari de los vascos y las vascas, condenar el asesinato por ETA del Guardia Civil Juan Manuel Piñuel, me volvieron a salir sarpullidos al oírle decir, entre otras joyas, cosas como:

El Pueblo Vasco somos un pueblo pacífico y trabajador. Y sin embargo, a través de todos los medios de comunicación, se está viendo al Pueblo Vasco desde un punto de vista de la violencia que se genera en su seno.

Una imagen falsa, una imagen alejada de nuestra realidad, de nuestra forma de ser, de nuestros valores.

Quiero […] que reflexionemos acerca del daño tan terrible que ETA hace a la imagen de este pueblo en el mundo.

Y además nos hace un daño moral, irreparable, también por dentro. Porque nos traslada, un día y otro también, y ya son demasiados, la sensación de que no podemos salir de este agujero negro, de que tenemos que seguir conviviendo con la violencia, de que no podemos encontrar soluciones para avanzar en la definición de nuestro futuro.

Y cuánto daño hace ETA, cuánto daño hace ETA también, a las posiciones legítimas de una parte muy importante de la sociedad vasca que queremos profundizar, a través del diálogo, la palabra y la política, en nuestra identidad como pueblo.

Cuánto daño está haciendo ETA a quienes defendemos que el Pueblo Vasco es uno de los pueblos más antiguos de Europa, y que queremos profundizar en nuestra identidad como pueblo, conviviendo, eso sí, con los demás pueblos del mundo.


Que profundicen a gusto en su identidad de pueblo milenario, "los últimos indígenas de Europa", que se empapen en ella, a ver si se ahogan de ser tan vascos.

Que avancen de una vez, que definan su futuro. Un futuro que, en sus ensoñaciones, consistirá en la vuelta a las raíces originarias, a las esencias inmutables de su identidad como pueblo.

Qué coñazo.

(Pero aquí estoy yo escribiendo sobre ello, que es casi lo que más me molesta de todo...)

(Añado: y aquí está también mi admirada Elvira Lindo insistiendo en lo obvio)

11 de mayo de 2008

Tengo un problema con el tiempo.

Para mí, de alguna forma, se paró hace casi ocho años, cuando mi hermana murió. O eso quiero pensar y quizá el problema viene de antes, de siempre, y el trauma únicamente lo agravó.

Esto no significa que yo siga viviendo esos momentos, o quizá sí (me cuesta tener alguna certeza a este respecto, no me fío nada de lo que pienso, digo, escribo). Lo que me pasa es que no consigo ver la continuidad, soy incapaz de planificar mi futuro de una forma realista, sensata, de dar los pasos para construirme una realidad distinta, mejor, donde esté más a gusto, contento, o al menos tranquilo, sin esta angustia que últimamente siento cada vez más a menudo.

Voy de sueño en sueño, de ilusión en ilusión, pero nunca llevo nada a la práctica. Ni siquiera doy el primer paso, porque siempre encuentro una excusa para retrasarlo indefinidamente hasta que cualquier otra posibilidad pasa por mi kabeza y me aferro a ella con pretendida esperanza.

A esto se une mi incapacidad para centrarme profesionalmente, para decidir qué quiero ser de mayor, es decir, ahora. O quizá lo primero sea causa de lo segundo, no lo sé.

Nunca he pensado demasiado en cómo quería que fuese mi vida y ahora tengo la impresión de que se han ido cerrando puertas, posibilidades, y me faltan fuerzas, voluntad, disciplina, capacidad, para recuperar el tiempo perdido, para volver a ponerme en marcha.

Lo único que tengo claro es que el tiempo pasa, a pesar de mis fantasías, y no avanzo, no crezco.

Sigo siendo un niño, pero con 31 años.

Pero estoy harto de mí, de pensar estas cosas, de la impotencia y la frustación que siento ahora mismo.

Y, aunque escribir esto me alivia de algún modo extraño, como le sucede a David Grossman al escribir sobre su país o sobre la muerte de su hijo, no sé qué hago publicándolo, dejando que alguien lo lea. Es probable que me arrepienta y lo borre. Pero quizá lo deje, aunque sólo sea para recordarme a mí mismo, cada vez que una nueva ensoñación se me cruce por la mente, que no es eso, que ya está bien.

(En resumen, y mucho mejor expresado)
"We're so lucky to be alive at the same time Leonard Cohen is"

Lou Reed (& grankabeza)


Una maravilla.

Aquí en inglés.

Y aquí se puede descargar en mp3.