14 de septiembre de 2008

Como bien decía alguien el otro día, parece que hacemos hago esfuerzos por regresar a la adolescencia (de la que nunca llegué a salir, in the first place).

El último, volver a pillarme un pedo de esos con lagunas, y acabar durmiendo la mona en el coche hasta que se ha hecho de día.

A estas horas, aún no recuerdo dónde estuvimos después de pasar toda la tarde (literal: desde las seis y pico hasta pasada la medianoche) bebiendo cerveza en la Casa de Granada...

Los años no me habrán hecho más sabio, pero sí más previsor: en el maletero llevo siempre mi saco de dormir, precisamente para ocasiones como ésta.

12 de septiembre de 2008

Avís per als barcelonins i barcelonines


Me perdí la Diada, con su marea de senyeres y otras cosas mucho más interesantes, pero este año no me pierdo la Mercè. En una semanita estoy por allí de nuevo incordiando.

Y el que avisa no es traidor.

11 de septiembre de 2008

Para leer

"El demonio de los celos retrospectivos mordisqueándote los tobillos graciosamente primero -ah, qué díscola mascota, cómo te gusta morder- pero luego los colmillos de leche empiezan a ser sustituidos por los auténticos -basta, me haces daño- y entonces, los mordiscos se lanzan ya más arriba, empiezan a doler de verdad aunque el demonio siga plácidamente jugando, hasta que le reñimos en serio, un golpe en su hocico, y él se enfada, y la mano con la que tratamos de calmarlo es devorada por esas fauces en las que pronto, muy pronto, vamos a ser deglutidos por entero"

Juan Bonilla

Guau.
Durante mi hora diaria de meditación matutina, viniendo hacia Toledo, me he acordado de un comentario que hizo mi madre hace unos años, ya cumplidos los 50, y que se me quedó grabado:

Aunque han pasado muchos años, y al mirarme al espejo puedo ver cuánto he cambiado, por dentro siento que soy la misma adolescente que entonces.

O algo así.

Pese a que tengo esta frase muy presente, y a que sé que es verdad lo que dice, yo sigo esperando el día, el momento, en que pasaré a ser una persona mayor, continúo alimentando la fantasía de que existe una discontinuidad, un instante preciso en el que uno deja de ser pequeño y se hace grande.

Pero no llega nunca.

10 de septiembre de 2008

Not so bad after all

...here we are, she thought, at the edge of the world, the very edge of Western Civilization, and all of us are so desperate to feel something, anything, that we keep falling into each other and fucking our way towards the end of days...

Así acaba el capítulo de Californication de hoy...