El hombre es un dios cuando sueña,
un pordiosero cuando reflexiona.
Friedrich Hölderlin
8 de enero de 2009
Sigo en mi aparentemente paradójico proceso de, por un lado, ponerme al día de las últimas tendencias y tecnologías de Internet, y por otro volver al mundo analógico (nunca debí salir de Ciudad Real, que diría mi compañero, y sin embargo amigo, Antonio, el mítico Antonio...)
Así que no hago más que meter cosas nuevas en mi kabeza (como si no tuviese bastante ya con lo mío y mis brotes...)
Por ejemplo, leo con interés los varios blogs de Dion Hinchcliffe sobre Web 2.0 (que, por cierto, sigo imprimiendo en papel) y sigo escuchando cosas de lo más variado en las IT Conversations que mencioné el otro día.
En esos podcasts mencionan una y otra vez el fenómeno Twitter, así que me he abierto una cuenta y me he hecho seguidor del propio Hinchcliffe y de Tim O'Reilly, que no hacen más que escribir y escribir, pero aún no me entero de por qué es taaaaaan flipante. ¿Alguien me lo puede explicar?
Así que no hago más que meter cosas nuevas en mi kabeza (como si no tuviese bastante ya con lo mío y mis brotes...)
Por ejemplo, leo con interés los varios blogs de Dion Hinchcliffe sobre Web 2.0 (que, por cierto, sigo imprimiendo en papel) y sigo escuchando cosas de lo más variado en las IT Conversations que mencioné el otro día.
En esos podcasts mencionan una y otra vez el fenómeno Twitter, así que me he abierto una cuenta y me he hecho seguidor del propio Hinchcliffe y de Tim O'Reilly, que no hacen más que escribir y escribir, pero aún no me entero de por qué es taaaaaan flipante. ¿Alguien me lo puede explicar?
6 de enero de 2009
Sabiduría
Knowing
I didn't know what love meant before
I didn't know what you had waiting for me in store
I didn't know that I'd be finding out so much more
(Chorus:)
About the knowing
And the knowing is all there is
About yes
And yes this is it
I didn't know
I didn't know what precious time would make
I didn't know how fragile a kiss could seem
I didn't know that finally all of dawn is trained
Repeat chorus
I didn't know I'd never look at life the same
I didn't know until I walked with you in the rain
I didn't know until I found out you felt the same
Repeat chorus
I didn't know until together we lay
I didn't know until you touched my soul that day
I didn't know that you would teach me in your own way
Repeat chorus
I didn't know
Lucinda Williams
Uno de mis propósitos para este nuevo año es recuperar la capacidad de concentración que una vez tuve, y que tan útil me fue para, por ejemplo, salir más o menos indemne (en lo intelectual...) de la Facultad de Ciencias de la UAM.
Ayer me hice un regalo de Reyes: me compré una pluma estilográfica.
Hubo un tiempo en que la gente no escribía únicamente blogs, mails y chats. En esa época remota, alguien me enseñó que una persona elegante sólo podía utilizar una pluma.
En algún momento olvidé esta lección básica, como tantas otras. Pasé de lo analógico a lo digital y comenzó el desastre.
Para poder aprovechar al máximo las innegables posibilidades de Internet, he decidido que tengo que volver al mundo analógico. Esto para mí se traduce en dos hábitos fundamentales que quiero retomar: la lectura de libros (enteros, no sólo las treinta o cincuenta primeras páginas, que eso ya lo sé hacer) y la escritura manual, lejos de la tentación del navegador y sus infinitas pestañas.
Es probable que el blog se resienta por esto último, pero además creo que me conviene guardarme mis vómitos emocionales para mí (keep them to myself).
Eso sí, espero seguir dando cuenta puntualmente del resto de desvaríos a mis queridas lectoras.
Ayer me hice un regalo de Reyes: me compré una pluma estilográfica.
Hubo un tiempo en que la gente no escribía únicamente blogs, mails y chats. En esa época remota, alguien me enseñó que una persona elegante sólo podía utilizar una pluma.
En algún momento olvidé esta lección básica, como tantas otras. Pasé de lo analógico a lo digital y comenzó el desastre.
Para poder aprovechar al máximo las innegables posibilidades de Internet, he decidido que tengo que volver al mundo analógico. Esto para mí se traduce en dos hábitos fundamentales que quiero retomar: la lectura de libros (enteros, no sólo las treinta o cincuenta primeras páginas, que eso ya lo sé hacer) y la escritura manual, lejos de la tentación del navegador y sus infinitas pestañas.
Es probable que el blog se resienta por esto último, pero además creo que me conviene guardarme mis vómitos emocionales para mí (keep them to myself).
Eso sí, espero seguir dando cuenta puntualmente del resto de desvaríos a mis queridas lectoras.
5 de enero de 2009
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