21 de marzo de 2007

No sabes dar besos.

Pero es más por no saber dar,

que por no saber besar.


Escuchado en La Plaza, de Radio Nacional, en la celebración del Día Mundial de la Poesía.

19 de marzo de 2007

Tres deseos

Ha dado mucho juego el Radar de esta semana: además del artículo de los mapas sobre el que antes he escrito, este otro, emocionante para quien, como yo, se sienta subyugado por las figuras míticas del jazz, esos negros libres y poderosos que, en una sociedad racista y cabrona, hicieron la mejor música del siglo XX.

Se trata de la reseña de un libro de reciente aparición en Francia, titulado Les Musiciens de jazz et leurs trois voeux (Los músicos de jazz y sus tres deseos), escrito por Pannonica "Nica" de Koenigswarter, aristócrata inglesa, vividora, mecenas y amiga de, entro otros, Charlie Parker, Bud Powell o Thelonious Monk.

Durante años, se dedicó a fotografiar a los músicos de jazz con su Polaroid y a preguntarles: ¿cuáles son tus tres deseos?.

Algunas de las respuestas, por lo que se intuye en el artículo, son de lo más mundanas (Cliford Jarvis: “Tener una batería nueva”, Coltrane: “Tener tres veces la potencia sexual de hoy”), otras son sublimes, dignas de artistas (George Coleman: “Ser la mitad de lo bueno que es Bird”, Paul Wheaton: “Poder tocar lo que siento”, Sun Ra: “Un instrumento flexible para reflejar todas las emociones de cualquier ser viviente, incluido un gato o un pájaro”).

Y luego está la de Miles Davis: "Quiero ser blanco".

Todo mapa es político...

La riqueza del mundo (2002)

Una idea ingeniosa y reveladora: deformar los mapas del mundo de forma proporcional a distintos parámetros para reflejar de una forma bien gráfica las tremendas desigualdades de este pequeño mundo nuestro.

14 de marzo de 2007

Lapsus

¿¿Pero cómo se me ha podido pasar??

Si hay una canción recurrente en mi vida, es ésta: Assumpta, de la mejor banda española de la historia (¡con dos cojones!), Siniestro Total, los más grandes.

Con esta canción me pasa algo curioso: en muchos conciertos, o en bares, saliendo por la noche, cuando acaba un tema y espero que empiece el siguiente, aunque sea absolutamente improbable (creo que me ha llegado a pasar en concierto de bandas o cantantes extranjeros), me imagino que oigo el mítico "era una chica muy mona...", y me empiezo a partir el culo...

Se me va, vale. Pero la canción es cojonuda, ¿que no?

Assumpta

Era una chica muy mona
que vivía en Barcelona

Cuando estábamos en cama
me bailaba la sardana
Pero yendo de safari
se ligó a un rastafari

Trabajaba en un videoclub
y no sabía cantar un blues...

De la Ciudad Condal tú eres
pero a mí no me quieres
para ser de la Ciudad Condal
ay, amor, me tratas muy mal

Él siempre con disimulo
le tocaba un poco el culo
Y aunque tenía michelines
la llevó a los Sanfermines

Delante del toro corría
y ella mucho se reía
Pero una mala cornada
la dejó allí tirada

De la Ciudad Condal tú eres
pero a mí no me quieres
para ser de la Ciudad Condal
ay, amor, me tratas muy mal

Era una chica muy mona
que vivía en Barcelona...

Siniestro Total

12 de marzo de 2007

Nunca en mi nombre

NUNCA hubiera imaginado que mi vida iba a convertirse en lo que ha sido desde el 11 de marzo del 2004. Nunca hubiera imaginado que tres años después las cosas estarían tan mal. Nunca me creí aquello de que todos íbamos en ese tren. Hoy menos que nunca. Las páginas de los periódicos, las firmas de ciertos periodistas, por desgracia, me dan la razón.

NUNCA pedí estar donde estoy. Nunca me he creído con más derechos por ser víctima. Nunca me he considerado más autorizada para expresar mi opinión que otra persona. Nunca he pretendido ser jurista. No permito que aquellos que tenían el poder de hacer cumplir las leyes pretendan ahora culparme de no querer redactarlas. Los que se manifiestan estos días en mi nombre y el de otros como yo jamás me han preguntado lo que pienso o lo que siento. Si quieren mi protagonismo les cambio el sitio. Pero con todo. Les ofrezco también mi sufrimiento.

A quien pueda interesar le diré que por tercer año consecutivo el 11 de marzo lo paso fuera de España. Porque hay una parte de esta España tan unida, tan decente, tan de gentes de bien que a veces duele y avergüenza demasiado, que pregunta muy poco, que escucha mucho menos, que hace demasiado ruido y que no se interesa por cuidar a quienes tienen la indecencia de decir que representan.

NUNCA he dado permiso a nadie para hablar por mi boca, para llorar por mis ojos, para decir cómo debo sentirme. Por eso me da tanta vergüenza que unos u otros intenten aprovecharse de la debilidad de la víctima. Por eso, además de al dolor de una pérdida, me enfrento a la rabia de saber que somos juguetes en manos de quienes tuvieron el poder de haber evitado tantos asesinatos y tantos intentos de asesinato. Juguetes para jugar a su juego de buenos y malos.

NUNCA he permitido que ningún político hable en mi nombre, o me hable de héroes, o me dé palmadas en la espalda. Hoy tampoco. A quien pueda interesar, soy una persona normal, tengo 29 años, lucho cada día por mantenerme fuera de este circo; sueño con que algún día se olvidarán de nosotros, dejarán de aprovecharse de nuestra desgracia, de escupir en nuestras heridas para hacerlas sangrar y ofrecernos la pomada-que-todo-lo-cura.

A quien pueda interesar, no soy solo una víctima del terrorismo, como cualquier otra persona tengo una vida compleja, con problemas y alegrías. A mi dolor por ser víctima, a veces se le añade el ser mirada solo como víctima. A quien pueda interesar, tengo familia a la que quiero y me quiere, también tengo amigos. Ellos son quienes me escuchan, quienes me conocen, quienes me preguntan, quienes me consuelan, quienes me hacen reír, quienes me respetan, quienes nunca han osado aprovecharse de mí, quienes nunca me han vendido por un precio tan bajo. Ellos son los que sufren conmigo si me hacen daño y son felices cuando sonrío. Ellos son los que llevan conmigo tres años en este tren.

Bárbara Morales García. Viuda de J. G., uno de los 16 asesinados el 11-M en el tren de la estación de Santa Eugenia. (Hoy en El Periódico).