26 de noviembre de 2009

25 de noviembre de 2009

NYC. The end.

Todo tiene su final, y mi viaje también, claro.

Ya estoy en casita, aún despistado con el cambio horario (pero con unas ganas locas de volver mañana al curro...), aunque mi kabeza es probable que permanezca en NYC durante un tiempo, que ya nos conocemos.

Por lo pronto, sigo escuchando el último disco de Norah Jones, que ha sido mi banda sonora obsesiva estos días.



I'll go back to Manhattan
As if nothing ever happened
When I cross that bridge
It'll be as if this don't exist

I have a prince who is waiting
And it came about time
I'll go back to Manhattan
As if nothing ever happened

You don't have to speak at all
I won't look into your eyes,
And I won't have to fall
You don't have to speak at all

But Brooklyn holds you
It holds my heart too
What a fool I was to think I could let them both go

You don't have to speak at all
I won't look into your eyes,
And I won't have to fall
I don't have to speak at all

I should go back to Manhattan
It's just a train ride away
I know nothing about leaving
But I know I should do it today

Norah Jones



If I touched myself
The way you touched me
If I could hold myself
The way you held me

Then I wouldn't need you
I wouldn't need you
No, I wouldn't need you
To love me

If I could replace
The things you gave me
If I could see my face
Without the tragedy

Then I wouldn't need you
I wouldn't need you
No, I wouldn't need you
To love me

But I do
So come back
Come back

If you could see the way I act
When I'm alone
If you could hear my voice crack
Over the phone

Then you'd know I need you
You'd I need you
Oh, you'd know I need you
To love me

Norah Jones

24 de noviembre de 2009

The Americans


Dos ciudades

Mi madre primero, y n. después, llaman mi atención sobre el artículo de Elvira Lindo ayer o anteayer en El País sobre sus dos ciudades, Madrid y Nueva York.

Por lo poquísimo que ahora he visto de NYC, creo que tiene bastante razón en lo que dice.

NYC, dia 9

Me deje lo mejor para el final:

Ayer, la exposicion de las fotografias de Robert Frank (pongo enlace a la web de la National Gallery, mucho mejor que la del Metropolitan, que tiene poca chicha) que componen su libro The Americans, que yo ya habia visto en Paris en marzo, pero que he disfrutado mucho mas esta segunda vez, en gran parte por la companyia, pero tambien porque en esta, ademas de las fotos, habia bastante material adicional que ayudaba a poner en contexto la obra.

Hoy, la retrospectiva de la obra de Tim Burton en el MoMA, que se inauguro ayer (y bien que se notaba, estaba a reventar). Reviso ahora el catalogo y constato que no hace justicia a la maravillosa sucesion de locuras de este tio raro y genial que es Burton que he podido ver esta manyana, echo de menos en el los dibujos que mas me han gustado: macabros y tiernos a la vez, como la mayoria de su obra, pero tambien divertidos, con un humor oscuro, mostruoso, delirante, estupendo.

Despues, visita a la tienda de Apple junto a Central Park, con su espectacular entrada.

Para coger fuerzas, bocatita de corned beef en el Carnegie Deli, en la Septima Avenida.



 A la salud de n., que se que lo habria disfrutado ;-)

 

 La sobremesa me pilla de paseo por Times Square, donde hasta la Policia se suma al espectaculo (en la foto no se aprecia, pero su caseta tambien tiene intermitentes luces de neon):



Y donde me topo con esta pavorosa premonicion:



Y por la tarde, antes de volver al fascinante mundo de B & H (donde salta a la vista la division racial del trabajo: dependientes judios ortodoxos, azafatas negras, hispanos trabajando en la zona de recogida de las compras), paso por Bryant Park donde, como en Rockefeller Center, ya esta puesta la pista de patinaje y entro en la impresionante New York Public Library y casi me entran ganas de quedarme a estudiar lo que sea en alguna de sus hermosas salas.



En lo que parece el lobby de un hotel algo me llama la atencion...

 

Atravieso Madison Avenue con la vana esperanza de cruzarme con Don...




...y, tras el paseo, tomo el metro en la imponente Grand Central Station, no sin antes echar un ojo al Oyster Bar, en el subsotano, que Enric Gonzalez recomienda en su libro y al que confio en ir alguna vez, la proxima vez, en companyia