25 de julio de 2008
24 de julio de 2008
Ternura
Viniendo para Toledo esta mañana he escuchado de nuevo la primera canción a la que me refería en el post de ayer, Tenderness (que he subido aquí, por si alguien la quiere descargar aquí en Spotify), de Paul Simon y, como cada vez que la escucho, he vuelto a pensar en mi ex-amigo J., del que llevo ya más de dos años sin saber nada.
Creo que la letra de la canción lo retrata perfectamente: él, que por otra parte vivía completamente engañado, tenía la capacidad de calar a la gente, de ver cosas que todos tratamos de ocultar.
What can I do?
What can I do?
Much of what you say is true
I know you see through me
But there's no tenderness
Beneath your honesty
Right and wrong
Right and wrong
Never helped us get along
You say you care for me
But there's no tenderness
Beneath your honesty
Pero era incapaz de combinar ese don con otro probablemente mucho más importante: el de sentir ternura por los demás, comprender y simpatizar con sus defectos, sus limitaciones. Se sentía capaz de juzgar a todo el mundo, y todos acababan por supuesto siendo culpables. Porque nadie está libre de miedos, de taras, de complejos, de pequeñas o grandes miserias. Hay muy pocos héroes en la vida, e incluso ellos también tienen su lado oscuro, cosas de las que se avergüenzan y que tratan de mantener ocultas.
Honesty
Honesty
It's such a waste of energy
No you don't have to lie to me
Just give me some tenderness
Beneath your honesty
You don't have to lie to me
Just give me some tenderness
Sin ternura, la sinceridad es a menudo simplemente una forma de crueldad.
Pero a la vez que recuerdo a J., y a alguna otra persona como él, pienso en lo afortunado que soy yo, que me he rodeado de personas dispares, diversas, pero que, si tuviese que definirlas por algo, sería precisamente por su ternura. Y por su disposición para la alegría.
Así, podemos burlarnos los unos de los otros, incluso exponemos (algunas de) nuestras miserias en público para que los demás se cachondeen como nosotros lo hemos hecho de ellos antes y lo volveremos a hacer cuando nos toque...
Pero es así porque, quizá sin ser muy conscientes de ellos, respetamos los límites que marcan la ternura y el afecto que nos tenemos.
Creo que la letra de la canción lo retrata perfectamente: él, que por otra parte vivía completamente engañado, tenía la capacidad de calar a la gente, de ver cosas que todos tratamos de ocultar.
What can I do?
What can I do?
Much of what you say is true
I know you see through me
But there's no tenderness
Beneath your honesty
Right and wrong
Right and wrong
Never helped us get along
You say you care for me
But there's no tenderness
Beneath your honesty
Pero era incapaz de combinar ese don con otro probablemente mucho más importante: el de sentir ternura por los demás, comprender y simpatizar con sus defectos, sus limitaciones. Se sentía capaz de juzgar a todo el mundo, y todos acababan por supuesto siendo culpables. Porque nadie está libre de miedos, de taras, de complejos, de pequeñas o grandes miserias. Hay muy pocos héroes en la vida, e incluso ellos también tienen su lado oscuro, cosas de las que se avergüenzan y que tratan de mantener ocultas.
Honesty
Honesty
It's such a waste of energy
No you don't have to lie to me
Just give me some tenderness
Beneath your honesty
You don't have to lie to me
Just give me some tenderness
Sin ternura, la sinceridad es a menudo simplemente una forma de crueldad.
Pero a la vez que recuerdo a J., y a alguna otra persona como él, pienso en lo afortunado que soy yo, que me he rodeado de personas dispares, diversas, pero que, si tuviese que definirlas por algo, sería precisamente por su ternura. Y por su disposición para la alegría.
Así, podemos burlarnos los unos de los otros, incluso exponemos (algunas de) nuestras miserias en público para que los demás se cachondeen como nosotros lo hemos hecho de ellos antes y lo volveremos a hacer cuando nos toque...
Pero es así porque, quizá sin ser muy conscientes de ellos, respetamos los límites que marcan la ternura y el afecto que nos tenemos.
23 de julio de 2008
Still crazy after all these years
Buscaba esta preciosidad de Paul Simon en youtube pero no hubo suerte, así que pongo esta otra, que es de hecho bastante apropiada... :-P
I met my old lover
On the street last night
She seemed so glad to see me
I just smiled
And we talked about some old times
And we drank ourselves some beers
Still crazy after all these years
Still crazy after all these years
I’m not the kind of man
Who tends to socialize
I seem to lean on
Old familiar ways
And I ain’t no fool for love songs
That whisper in my ears
Still crazy after all these years
Still crazy after all these years
Four in the morning
Crapped out
Yawning
Longing my life away
I’ll never worry
Why should I?
It’s all gonna fade
Now I sit by my window
And I watch the cars
I fear I’ll do some damage
One fine day
But I would not be convicted
By a jury of my peers
Still crazy
Still crazy
Still crazy after all these years
Paul Simon
I met my old lover
On the street last night
She seemed so glad to see me
I just smiled
And we talked about some old times
And we drank ourselves some beers
Still crazy after all these years
Still crazy after all these years
I’m not the kind of man
Who tends to socialize
I seem to lean on
Old familiar ways
And I ain’t no fool for love songs
That whisper in my ears
Still crazy after all these years
Still crazy after all these years
Four in the morning
Crapped out
Yawning
Longing my life away
I’ll never worry
Why should I?
It’s all gonna fade
Now I sit by my window
And I watch the cars
I fear I’ll do some damage
One fine day
But I would not be convicted
By a jury of my peers
Still crazy
Still crazy
Still crazy after all these years
Paul Simon
18 de julio de 2008
Mucho poco Bruce
Influyó desde luego que el sonido no era ninguna maravilla, que yo estaba algo cansado y que no soy un flipado del repertorio de Springsteen, pero sobre todo influyó el tener tan reciente el mágico concierto de Amsterdam.
El caso es que ayer Bruce no me gustó. Me aburrió. Me cansó. Y ni siquiera me cantó el Red headed woman, el muy cabrón...
Tanto me cansó que me rallé y, dejando tirado al pobre A., que había venido desde Toledo a ver al Boss, me largué antes de que acabasen los bises.
Y hoy pongo rumbo al pueblo, con mis berrakos y las fieras, pensando ya en el chuletón de mañana...
El caso es que ayer Bruce no me gustó. Me aburrió. Me cansó. Y ni siquiera me cantó el Red headed woman, el muy cabrón...
Tanto me cansó que me rallé y, dejando tirado al pobre A., que había venido desde Toledo a ver al Boss, me largué antes de que acabasen los bises.
Y hoy pongo rumbo al pueblo, con mis berrakos y las fieras, pensando ya en el chuletón de mañana...
16 de julio de 2008
¡Mucho Leonard!

Ya estoy aquí de nuevo.
Como siempre, las (mini)vacaciones fueron mucho más cortas de lo deseable, pero al menos esta vez tengo la sensación de haberlas aprovechado, de haber conseguido desconectar. Estos cuatro días en Amsterdam en magnífica compañía ;-) me han sentado de puta madre.
Pero, con todo, con la compañía, con la ciudad, con la marihuana :-P, lo que ha hecho este viaje único, irrepetible, memorable, ha sido lo que lo motivó in the first place, la oportunidad de ver y escuchar en directo a Leonard Cohen.
Dije antes de irme que no quería crearme demasiadas expectativas, por miedo a una decepción más, como me ha pasado otras veces. Sin embargo, ahora sé que habría dado igual dónde hubiese puesto el listón, porque Cohen, con esos saltitos suyos, lo habría superado sin ninguna dificultad...
Teniendo en cuenta que el concierto era al aire libre, el desapacible día con que nos obsequió Amsterdam el sábado no hacía presagiar nada bueno. Sin embargo, en la primera de las señales de que algo grande iba a suceder, el cielo se despejó y el sol empezó a brillar mientras caía la tarde sobre la Westergasfabriek.
La temprana hora de inicio del concierto, las 7 y media, nos hizo suponer que habría teloneros. Afortunadamente, llegamos con tiempo para tomar algo y coger buen sitio, porque algo antes de las 8 de la tarde, impecablemente trajeado y con sombrero incluido, apareció sobre el escenario, acompañado de toda la banda, un señor mayor, bajito, de pelo cano y algo escaso, de inconfundible nariz semítica.
Y abrió la boca y se oyó su voz. Esa voz única y sobrecogedora curtida a base de miles de cigarrillos.
Entonces comenzó el que, si alguien me preguntase, no dudaría en calificar como el mejor concierto que he disfrutado en mi vida.
Porque Leonard nos regaló casi tres horas de concierto, con un breve intermedio, durante las que dio un repaso (thanks for the totally undeserved compliment, dear g.) a casi todos sus grandísimos clásicos (sólo eché en falta mi Coming back to you), con momentos mágicos, como cuando comenzó a recitar If it be your will y yo sentí que un escalofrío me subía por la espalda.
If it be your will
That I speak no more
And my voice be still
As it was before
I will speak no more
I shall abide until
I am spoken for
If it be your will...
O cuando alcanzamos el éxtasis colectivo (y a mí, claro, se me saltaron las lágrimas) haciendo los coros a Hallelujah.
El señor Cohen me dio una vez más, aunque ahora en directo, una lección de elegancia, de sabiduría, de humildad (thank you for keeping my songs alive for so many years), de alegría de vivir.
Fue muy emocionante ver a este cuasi-anciano volver una y otra vez (I tried to leave you, I don't deny, I closed the book on us at least a hundred times...) dando saltos al escenario para ir desgranando, con su sonrisa irónica, socarrona, las últimas joyas de este recital que yo llevaré para siempre marcado en el corazón.
Así que, repito una vez más, me siento muy afortunado de estar vivo cuando también lo está Leonard Cohen.
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