Me está pasando algo curioso últimamente con las canciones. Se me aparecen. Empiezo a pensar que me quieren decir algo. Aún me falta inventarme qué es.
Acabo de ver un capítulo más de Californication, otra de esas series que me enganchan, aunque ésta no es ni mucho menos del nivelazo de las otras. Pero desde luego no está nada mal.
El caso es que acaba con el prota, que es un picha loca que empieza a estar de vuelta, intentando animar a su hija preadolescente tras su primer desengaño amoroso, para lo que le empieza a cantar los primeros versos de If you see her, say hello, la que es para mí la mejor canción de amor de Dylan... y que yo por supuesto tenía que youtubear aquí:
(El único vídeo con la versión original, la que me pone los pelos de punta, tiene poca gracia, aunque al menos está subtitulado en español)
Más canciones:
Cuando me di el empacho de Mad men, me encontré con otra canción sorprendente. En uno de los capítulos, no recuerdo bien por qué (lo cierto es que no le pega nada al personaje), el protagonista, el as de la publicidad Don Draper, se mete en una sala de cine a ver una peli francesa, en la que suena, cantada por una mujer, Ballade des dames du temps jadis, un poema de François Villon que yo sólo conocía en versión del maravilloso Georges Brassens. (Enorme la canción cuya letra puse ahí. Si me tuviese que poner serio, diría que mi himno. Lástima que no esté en youtube. Buscadla por ahí y escuchadla, coño :-P)
Y más aún:
Hace un par de semanas vi en casa El velo pintado, que me entretuvo bastante, por cierto.
En un momento de la peli, la protagonista (Naomi Watts... Ay), que da clases de música en un orfanato en China regentado por monjas francesas, toca con los niños una canción infantil que se titula (acabo de descubrirlo buscándola en youtube) À la claire fontaine (En la fuente clara), y que vuelve a sonar al final de la historia:
A la claire fontaine,
M'en allant promener
J'ai trouvé l'eau si belle
Que je m'y suis baigné
Il y a longtemps que je t'aime
Jamais je ne t'oublierai
Sous les feuilles d'un chêne,
Je me suis fait sécher
Sur la plus haute branche,
Un rossignol chantait
Chante rossignol, chante,
Toi qui as le cœur gai
Tu as le cœur à rire,
Moi je l'ai à pleurer
J'ai perdu mon amie,
Sans l'avoir mérité
Pour un bouquet de roses,
Que je lui refusais
Je voudrais que la rose,
Fût encore au rosier
Et que ma douce amie
Fût encore à m'aimer
(A la clara fuente
Yendo de paseo
Encontré el agua tan hermosa
Que en ella me bañé
Hace mucho tiempo que te quiero
Nunca te olvidaré
Bajo las hojas de un roble
Me fui a secar
En la rama más alta
Oí a un ruiseñor cantar
Canta, ruiseñor, canta
Tú que tienes el corazón contento
En tu corazón hay risas
En el mío, llanto
He perdido a mi amiga
Sin haberlo merecido
Por un ramo de rosas
Que yo le rechacé
Querría que la rosa
Estuviera aún en el rosal
Y que mi dulce amiga
Aún me quisiera a mí)
Uno de los versos de esa canción, precisamente, da título a otra peli que vi el otro día, esta vez en el cine, en la que actuaba KST y cuyo personaje que, ahora caigo, se llama Juliette Fontaine, también toca al piano esta canción en la película, mientras se la enseña a su sobrina, que es adoptada y china, por cierto.
Para rematar aprovecho y os cuelo el trailer, para que veáis por qué dije lo que dije de KST... :-P
9 de septiembre de 2008
8 de septiembre de 2008
Me había prometido no comprarme libros en una buena temporada (iluso de mí, me puse como meta seis meses), pero no ha podido ser. Creo que he aguantado aproximadamente un mes. Pero al menos esta vez el libro lo estoy leyendo, me ha enganchado. Y eso que se trata de un ensayo, o más bien una serie de ensayos, sobre historia. Pero es que el señor Tony Judt, además de saber mucho, escribe muy bien:
La capacidad inglesa para invocar y negar el pasado al mismo tiempo -sentir nostalgia auténtica por un legado falso- creo que es única. Hoy equivale a una expurgación de la memoria en todo el país. Y la asombrosa presteza con la que la industria, la pobreza y los conflictos de clase se han borrado oficialmente y se ha pavimentado encima, de manera que las profundas diferencias sociales se niegan o uniforman, e incluso el pasado más reciente y controvertido sólo existe como una nostálgica reproducción de plástico, es lo que hace creíble a Tony Blair. Es el gnomo en el Jardín del Olvido británico. Muchos votantes, cuando se les encuesta sobre su primer ministro, dicen que les parece insincero y falso; para algunos, incluso es deshonesto: dice lo que quieren oír quienes le escuchan. Pero le aceptan y, en cualquier caso, tampoco ven que haya nada mejor. Aun lejos de Londres hay algo en Blair que parece cierto: es el líder carente de autenticidad de un país carente de autenticidad.
Tony Judt, en Sobre el olvidado siglo XX.
La capacidad inglesa para invocar y negar el pasado al mismo tiempo -sentir nostalgia auténtica por un legado falso- creo que es única. Hoy equivale a una expurgación de la memoria en todo el país. Y la asombrosa presteza con la que la industria, la pobreza y los conflictos de clase se han borrado oficialmente y se ha pavimentado encima, de manera que las profundas diferencias sociales se niegan o uniforman, e incluso el pasado más reciente y controvertido sólo existe como una nostálgica reproducción de plástico, es lo que hace creíble a Tony Blair. Es el gnomo en el Jardín del Olvido británico. Muchos votantes, cuando se les encuesta sobre su primer ministro, dicen que les parece insincero y falso; para algunos, incluso es deshonesto: dice lo que quieren oír quienes le escuchan. Pero le aceptan y, en cualquier caso, tampoco ven que haya nada mejor. Aun lejos de Londres hay algo en Blair que parece cierto: es el líder carente de autenticidad de un país carente de autenticidad.
Tony Judt, en Sobre el olvidado siglo XX.
6 de septiembre de 2008
Hostias gratis
Ahora que acabo de responder (creo...) a un abrazo que me han mandado a través de Facebook (por cierto, necesito que alguien me explique cuál es la gracia de Facebook, qué hace que tanta gente se meta y le dedique un rato, porque no se la pillo), he recordado que hace un par de días me crucé por la calle con un par de chicas portando una pancarta que decía: "Abrazos gratis".
Tampoco sé muy bien de qué va ese rollo, pero reconozco que yo, más que un abrazo, lo que les habría dado es un buen sopapo.
¿A lo mejor es por eso por lo que hay gente que dice que soy algo asocial?
Tampoco sé muy bien de qué va ese rollo, pero reconozco que yo, más que un abrazo, lo que les habría dado es un buen sopapo.
¿A lo mejor es por eso por lo que hay gente que dice que soy algo asocial?
5 de septiembre de 2008
KST

Suena muy tonto, es muy tonto, pero si tuviese que definir lo que siento por Kristin Scott-Thomas diría que estoy enamorado de ella.
Ayer fui a ver Hace mucho que te quiero (Il y a longtemps que je t'aime), su última película.
Y lo hice, simplemente, para darme un banquete.
Había leído de qué iba, y tenía claro que KST no iba a aparecer deslumbrante, como en El paciente inglés, ni mucho menos: no sólo porque han pasado 12 años desde entonces, sino porque en Hace mucho... da vida a una mujer que vuelve al mundo tras quince años en la cárcel. Y eso se nota no sólo en su cara, en su tristeza, sino en su ropa, oscura y apagada.
Pero me da igual. No me importa que su piel esté gris, su rostro demacrado, sus ojeras más profundas que nunca. Pese a todo, me quedo embelesado con sus enormes ojos, sus delicados labios, su particular nariz. Y con sus piernas, que me encantan. Y con su manera de andar. Y, por encima de todo, con su mirada, al mismo tiempo helada y sensual.
Podría hablar además de lo gran actriz que es, porque realmente lo es (en esta película, que me gustó pese a encontrarla demasiado francesa para mi cada vez más americano paladar, ella destaca por encima del resto, sin duda), pero sería engañoso, porque creo que me daría exactamente igual que fuese tan mala como, por poner un ejemplo, Elsa Pataky... :-P
2 de septiembre de 2008
Like a mad man
Esta mañana he tenido una pequeña revelación. Es una bobada, en realidad, otro de mis Mediterráneos, pero como no tengo nada mejor que escribir (para otro día dejo mi próxima sesión de psicodiarrea), y sé que mis cienes de fans esperan algo nuevo, voy a explicarla.
Iba en el coche escuchando música, as usual. Esta mañana tocaba una recopilación del sello Atlantic, soul de los 60. Música de la güena, vamos.
De repente, mientras sonaba una canción de romántica en la voz de un hombre, probablemente este I want to (do everything for you) de Joe Tex, se me ha cruzado en la kabeza esta letra tan babosa con el atracón de Mad men (mi último descubrimiento, otra más de las grandísimas series que nos ofrece la tele estadounidense) que me he metido este fin de semana y me he dado cuenta del grado de hipocresía de todas esas canciones de amor, que supongo encantarían a las jovencitas de la época.
Quizá es sólo que estoy sobrecogido por el cinismo, el antisemitismo y el machismo explícitos de los protagonistas de la serie, pero de pronto la canción me sonó absolutamente ridícula. No sólo exagerada, adolescente, sino totalmente falsa, podrida.
En fin, cosas mías.
Al menos, que quede claro que Mad men, ambientada en una agencia de publicidad neoyorquina a principios de los 60 y llena de tabaco, alcohol, sexo, dinero e hipocresía, todo ello impregnado de una cierta nostalgia delicadamente irónica (con lo que me gusta a mí eso...), se suma a joyas como Los Soprano, The Wire, A dos metros bajo tierra, Deadwood, Studio 60 o Weeds en el cofre del tesoro que es mi disco duro.
Iba en el coche escuchando música, as usual. Esta mañana tocaba una recopilación del sello Atlantic, soul de los 60. Música de la güena, vamos.
De repente, mientras sonaba una canción de romántica en la voz de un hombre, probablemente este I want to (do everything for you) de Joe Tex, se me ha cruzado en la kabeza esta letra tan babosa con el atracón de Mad men (mi último descubrimiento, otra más de las grandísimas series que nos ofrece la tele estadounidense) que me he metido este fin de semana y me he dado cuenta del grado de hipocresía de todas esas canciones de amor, que supongo encantarían a las jovencitas de la época.
Quizá es sólo que estoy sobrecogido por el cinismo, el antisemitismo y el machismo explícitos de los protagonistas de la serie, pero de pronto la canción me sonó absolutamente ridícula. No sólo exagerada, adolescente, sino totalmente falsa, podrida.
En fin, cosas mías.
Al menos, que quede claro que Mad men, ambientada en una agencia de publicidad neoyorquina a principios de los 60 y llena de tabaco, alcohol, sexo, dinero e hipocresía, todo ello impregnado de una cierta nostalgia delicadamente irónica (con lo que me gusta a mí eso...), se suma a joyas como Los Soprano, The Wire, A dos metros bajo tierra, Deadwood, Studio 60 o Weeds en el cofre del tesoro que es mi disco duro.
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