30 de noviembre de 2011

Ayer avisé que quería escribir algo sobre un par de cosas que he oído en los últimos días, así que este turroncillo no os pilla a traición.

Paul Krugman es premio Nobel en Economía y uno de los blogueros más influyentes del mundo. Además, parece un tío cachondo muy majete y muy normal. No solo me informa (como a Loudon Wainwright III) y me abre los ojos, sino que me cae bien.

En la entrevista que escuché el otro día cuenta cómo él, que ronda los sesenta, había seguido escuchando hasta hace poco la música de su juventud (los Beatles, Fleetwood Mac...) hasta que, hace unos años, decidió volver a buscar música nueva (a través de vídeos de actuaciones en directo en Youtube) y descubrió, con la inestimable ayuda de los muchos lectores de su blog, unas cuantas cosas que le gustaron, empezando por Arcade Fire. Krugman hablaba en un programa de música donde los locutores, los "rock doctors", una vez analizada la dolencia del paciente entrevistado, le recetaban música apropiada para ella (en su caso no acertaron). El caso es que Krugman en un momento dado explica el tipo de música que le gusta, diciendo que lo que más valora es que refleje la voz auténtica de una persona que siente la necesidad de expresarse, que no sea el producto de una sesión de brainstorming en una discográfica para ver cómo llegar a un mayor público potencial (por supuesto, él es mucho más elocuente, pero ahora mismo me da pereza buscar la cita en el podcast).

Esa es precisamente la música que más me gusta a mí (junto con la tradicional, fruto de sucesivas reelaboraciones y reinterpretaciones de un sustrato cultural comunitario, hala) y pensé en lo que decía Krugman (de hecho, estuve a punto de recomendársela en su blog) cuando escuché a la maravillosa Eilen Jewell en otra entrevista. Jewell lleva ya publicados cuatro o cinco discos y se pasa el año tocando de ciudad en ciudad (yo he tenido la suerte de ver dos conciertazos suyos en Madrid), y sin embargo dice lo siguiente, sin afectación alguna:

I'm still not sure that I consider myself a musician. I'm a person that plays music. It's not like "Ooh, I'm terrible at what I do", it's just that I love music, first I'm a music fan. I play music because I like to, not because I want to be a musician [...] I think a lot of musicians are infatuated with being musicians, and looking like musicians, and acting like [musicians]. 

I personally try to have it be all about the music, and when I do kind of go down the ego track that's when I realize this is not what I wanna be doing. I'm not an egotistical person and I'm not that infatuated with being a musician.

:)

(Por cierto, esto me ha recordado sobre la marcha a una página de Facebook que seguro que a Eilen le encantaría: "Tú no eres artista, tú eres gilipollas." Genial.)

De propina, porque vosotras lo valéis y sé que lo apreciáis (...), Eilen a dúo con su amiga Zoe Muth, que me-fli-pa:



Over Again

I drive through that town sometimes
Just to see if you still live there
I think I see you once in a while
I practice looking like I don’t care

I see you parked out front
And I slow way down
Without thinking about it
I check to see if you’re around

But that’s just habit
It’s a hard thing to break
My heart’s mine you can’t have it
And I’m over you anyway
I’m over you anyway
All over again
You can’t reach me, can’t even begin

I think you decided to write
When I get something in the mail
Maybe you’ve apologized
But it’s just another bill

You carved my initials on your truck
Big bold letters on the grill
I think you said it proved your love
I wonder if they’re legible still

But that’s just habit
It’s a hard thing to break
My heart’s mine you can’t have it
And I’m over you anyway
I’m over you anyway
All over again
You can’t reach me, never again
So high over you, all over again
You’ll never reach me
Never again

Eilen Jewell

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